Cimentando La Esperanza


Publicado el 13/Septiembre/1993 | 00:00

Cuenca. 13.09.93. El rostro de Iván Montesinos, coordinador de la
Unidad de Reconstrucción de la Curia de Cuenca, refleja
satisfacción. "Por fin hemos arrancado". Una y otra vez utiliza
ésta y otras frases similares durante un recorrido con el
representante de UNICEF, José Carlos Cuentas-Zavala, por las
zonas de Jadán, Gualaceo y Paute, donde comienzan a tomar forma
los asentamientos para los daminificados de La Josefina. La mayor
parte de los trabajos se encuentra a nivel de cimientos.

La Curia ha comprado ya casi todos los terrenos que requiere. O,
mejor dicho, los que ha podido conseguir, porque han resultado
bastante mas caros de lo que inicialmente calculó. Practicamente
no ha tenido efecto de devaluación el aislamiento de los valles
del Paute y el Santa Bárbara producido por el mismo deslave del
Tamuga.

En total ha adquirido 60,5 hectareas en 18 lugares a un costo de
874 millones de sucres, es decir que cada hectarea ha costado mas
de 14 millones de sucres.

La Curia ha entregado además anticipos a cinco Organizaciones No
Gubernamentales que construirán un total de 380 viviendas. Además
el Programa Paute Construye restaurará cien viviendas adicionales
a las 150 nuevas que están incluidas en la cifra anterior y la
compañía Sardes se hará cargo de la edificación de otras 66
viviendas. En estos proyectos, así como en un programa de salud,
en un albergue para damnificados que fueron prácticamente
desplazados de los refugios del Ministerio de Bienestar Social,
en distintas adquisiciones y en víveres y herramientas, la Curia
ha gastado ya 2.911,4 millones del total de 3.095,3 millones que
recibió. Es por esto que ha hecho varios llamados a "consolidar
la solidaridad", como lo formula Iván Montesinos. "Estamos
comprometidos a seguir adelante", dice.

El lado humanitario de la desgracia

En la mayor parte de los futuros asentamientos ha concluido el
trazado de las ciudadelas, se ha excavado y se trabaja en la
cimentación. En la zona de Gualaceo, donde el río esta cerca, en
cada lugar donde irá una casa se ha amontonado ya la arena, el
material pétreo y bloques de cemento para erigir las paredes.

"Siempre que sea posible, trataremos de utilizar material
producido en la misma zona", dice uno de los arquitectos. Es así
como en un caso se han contratado 200.000 tejas con artesanos del
lugar.

En cambio en las alturas de la zona de Jadán, con vista al
todavía impresionante deslave, los materiales tendrán que ser
acarreados en su mayor parte desde lejos, por un camino recién
abierto para este propósito. Aquí se ha comenzado el proyecto por
una casa comunal, que además albergará una tienda comunitaria, un
puesto de salud y una unidad educativa. "Construir es lo de
menos. Conseguir que la gente se quede aquí, eso es lo difícil",
dice Iván Montesinos.

"Muchas personas han emigrado ya", admite Iván Gonzales, brazo
derecho del vicario de Paute, Hernan Rodas. En Paute se está
reconstruyendo la ciudadela Don Bosco y algunas de las casas que
se desplomaron en el centro. También hay algunas construcciones
muy avanzadas en las afueras.

Sin embargo, en Lumapamba, donde se halla un gran numero de
daminificados, el terreno previsto para el asentamiento se
encuentra en proceso de expropiación, por falta de un acuerdo de
compra-venta con los propietarios. Los entrevistados en Paute
manifiestan serias dudas respecto a la ayuda estatal. Materiales
que fueron entregados por el Ministerio de Vivienda para la
reconstrucción en autogestión están sobrevalorados, explican. El
muro de gaviones para contener el agua en caso de una nueva
crecida parece insuficiente.

Faltan fuentes de trabajo, riego para la agricultura, una
comunicación rápida con Cuenca. Una irónica sonrisa arranca a los
pauteños la reciente presencia de tres diputados, para averiguar
las necesidades del cantón. "Son las mismas de hace tres meses".
"Solamente la Curia se ha hecho cargo del lado humanitario de la
desgracia", declara Elsa María Castro, que trabaja para UNICEF.

Aprender a vivir en comunidad

Esta organización de las Naciones Unidas acaba de firmar con las
Organizaciones No Gubernamentales participantes en el proyecto de
la Curia convenios destinados a velar por el futuro de los niños
y las mujeres de la zona afectada. Se podría decir que, mientras
las otras organizaciones construyen cimientos para las casas, la
iniciativa de UNICEF está destinada a cimentar la esperanza, a
fomentar una nueva actitud de autoayuda entre la población, a
fortalecer la propia gestión de las mujeres y llevar alegría a
los niños. Uno de los proyectos es una caravana de títeres
organizada por el grupo de Teatro "Pajara Pinta".

Hay proyectos de microempresas para producir pan y fideos,
huertos comunales, centros de cuidados infantiles. De suma
urgencia es un proyecto de salud. Tampoco en este campo el
Ministerio de Salud admite la emergencia. Según las
organizaciones Médicos del Mundo y Donum, existe un eminente
peligro de epidemias. Se han producido ya afecciones
respiratorias e intestinales en masa, así como enfermedades de la
piel. Además hay que contravenir trastornos síquicos como secuela
de la catástrofe. Hará falta también un intenso trabajo con las
personas que vayan a vivir en los asentamientos en construcción y
que no sólo serán los que ya se quedaron sin techo, sino también
aquellos que viven en lugares de inminente peligro de un nuevo
deslizamiento.

Será difícil para todos ellos acostrumbrarse a vivir uno tan
cerca del otro, cuando antes estaban muy aislados en el campo.
"También será una oportunidad de aprender comportamiento
comunitario", coiciden los representantes de UNICEF y de la
Curia.

Autor: Susana Klinkicht - Ciudad N/D



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