Quito. 27 jul 97. ¿Volverán a juntarse los grandes electores
de la centro izquierda?.

Lo hicieron el pasado lunes con magros resultados. Convocados
por Oswaldo Guayasamín, Jorge Enrique Adoum y Pedro Jorge
Vera, se reunieron, a los tiempos, cuatro representantes de la
tendencia: Rodrigo Borja, Freddy Ehlers, Jamil Mahuad y
Alberto Acosta.

El diálogo transcurrió en medio de propuestas -desde formar un
solo partido hasta tentar todos la suerte en la primera
ronda-, pero no fue posible desembocar en acuerdo alguno.

Para la Democracia Popular, empeñada en una alianza política
con el socialcristianismo, juntarse con la Izquierda
Democrática pasa, en primer lugar por curar un viejo
resentimiento: jamás los unos apoyaron a los otros en alguna
instancia electoral.

El lunes pasado, una mini cumbre política marcó el estado de
las relaciones dentro de la tendencia de centro izquierda. Y
el resultado fue desalentador.

Tres personalidades de la cultura, Oswaldo Guayasamín, Jorge
Enrique Adoum y Pedro Jorge Vera, habían hecho, en días
pasados, una convocatoria pública a los partidos de la centro
izquierda a autoconvocarse y acordar una estrategia política
única, mientras por afuera de la tendencia, se fraguaba una
inusitada alianza entre el mayor partido de la derecha, el
sociacristianismo y una de las fracciones de centro izquierda,
la Democracia Popular; y dos líderes del ala socialdemócrata
-Rodrigo Borja y Freddy Ehlers- enfrentaban la difícil
disyuntiva de ir a las presidenciales separadamente con todos
los riesgos que aquello implica.

La cita convocada por los intelectuales, reunió a Rodrigo
Borja, Freddy Ehlers, Jamil Mahuad y Alberto Acosta, cuatro
"candidatizables" de la tendencia con distinta suerte y muy
diversa capacidad de convocatoria y las mediaciones de Adoum y
Alfredo Vera.

¿Formar un solo partido de centro izquierda? Imposible. La
idea evocada en la reunión pronto fue desechada, teniendo en
cuenta que detrás de los pre candidatos hay una militancia que
nunca se ha encontrado reunida, que a lo largo de dos décadas
de democracia, nunca ha experimentado un frente único.

¿Una alianza de partidos para una candidatura única? Si algo
ha pasado en la política ecuatoriana es que se han ido
borrando las fronteras ideológicas y se ha homogeneizado, con
matices, la propuesta de la modernidad, como para que se
renuncie a la posibilidad de "alianzas ventajosas", aunque
éstas sean con el mismísimo diablo, como la que tejen los
socialcristianos y los demopopulares. ¿Es posible, entonces,
"cerrar filas" allí donde se las puede abrir con ventaja para
alguna de las fracciones de la vieja centro izquierda?
Otra propuesta, entonces, que fracasó en la reunión del lunes
pasado. Qué quedaba en pie? Tres cosas.

Primera, que este momento es más lo que separa a los miembros
de la centro izquierda que lo que les aproxima.

Segunda, que los márgenes de ejercicio del poder que la crisis
política y la organización del presupuesto del Estado -50%
para pagar la deuda externa, 30% para pagar sueldos y 15% para
entregar a los municipios- son tan mínimos, que no presentan
las mejores condiciones para una acción marcada por la
preeminencia de una tendencia aglutinadora como la centro
izquierda.

Tercero, que lo que queda en pie es la capacidad de
convocatoria de tres figuras -Guayasamín, Adoum y Vera-, a la
que responderán en cualquier momento Borja, Hurtado o Ehlers,
pero nada más.

LA POLITICA ES SERVICIO

"Estas dignidades lo menos que dan es poder, no me siento una
persona influyente y mis hijos tampoco", señala la Primera
Dama de la Nación, quien asegura estar consciente de lo
efímera y fugaz que es el interinazgo del Gobierno que lidera
su esposo desde el pasado mes de febrero.

Dice que lo más importante es mantener la estructura familiar.
No obstante, muchos allegados al régimen afirman que Lucía
Pena es la última palabra en la toma de decisiones de carácter
político del Gobierno, no envano dirige el Frente Radical
Alfarista en Pichincha, al lado de un grupo de mujeres
pertenecientes a esta organizacion

Lucía Peña parece ser el poder oculto detrás de Fabián Alarcón
Rivera, no solo desde que el pasado mes de febrero se
convirtió en el presidente interino, sino desde que su esposo
fue Prefecto de Pichincha.

Aunque niega ser política, su discurso demuestra lo contrario:
Lucía usa bien los códigos de la política. Además es directora
del Frete Radical Alfarista en Pichincha (FRA), cargo al cual
llegó tras la última elección de esta organización partidista.

A pesar que no ha sido candidata a ninguna dignidad de
elección popular, siempre ha jugado un papel preponderante en
las campañas electorales en las cuales Fabián Alarcón resultó
electo como diputado provincial y nacional. Por eso, hay
quienes dicen que también le da suerte.

"Considero a la política como un servicio comunitario y así
debe entenderse", sostiene Lucía Peña, quien, no en vano,
ostenta el título de licenciada en Ciencias Políticas.

El vestuario de la Primera Dama del País es impecable; y
aunque tiene su estilo propio, cuando visita el Congreso la
llaman "la Hillary Clinton del Ecuador", porque además del
estilo sastre de sus vestidos, las dos usan un mismo corte en
sus rubias cabelleras. Pero Lucía no piensa así: A diferencia
de la Primera dama de los EEUU, Lucía Peña no frecuenta las
peluquerías, y dice tener un estilo propio.

De la Primera Dama del Ecuador se dice, asimismo, que tiene
una enorme influencia en la administración pública. No pocos
afirman que, incluso, toma decisiones a la hora de los
nombramientos, y que algunos familiares suyos están en cargos.
No obstante, ella asegura no haber mezclado su actitud
partidista con la labor que realiza en el INNFA, y dice
desconocer cuántos familiares suyos trabajan en cargos
públicos en Azuay y otras provincias.

- ¿Cómo llegó a la dirección del FRA en Pichincha?

Llegué a esta dignidad no por ser Lucía de Alarcón, sino
porque mi trabajo ha sido de bases y comunitario desde hace
muchos años. Para esta elección se presentaron varias listas y
decidimos presentar una candidatura con cerca del 75 por
ciento del componente de género femenino, y triunfamos por
unanimidad.

- Luego del paso por el poder, ¿piensan que su Partido saldrá
fortalecido?

El FRA dentro de los últimos diez años no ha estado jamás a
punto de desaparecer, ya que ha sido un partido político con
una tendencia ideológica de raíces muy ecuatorianas. Hablamos
de una tendencia liberal y de unificación de tendencias, tal
como lo hicimos en las últimas elecciones con la alianza 2-14.

- ¿Cómo adquirió el discurso político que maneja desde hace
varios años? ¿Es la influencia de Fabián Alarcón desde la
Prefectura de Pichincha?

No se si esto sea discurso político, ya que al hablar de
realidades de este país no le encuentro una raíz política,
pero si el hablar de necesidades y programas significa hablar
políticamente, tal vez también el suyo sea un discurso
político, pero para mí es un discurso de realidad.

- Alguna gente asegura que si una carpeta no es sumillada por
usted, no es aprobada, ¿es verdad aquello?

Soy la única mujer de un Presidente de la República que no
trabaja en el despacho de la Presidencia. Yo trabajo de diez a
doce horas en el INNFA, con programas de evaluación, con
estructuras de servicio infantil, jamás he entrado en lo que
tiene que ver con sumillas o puestos, porque que toda mi vida
he rechazado el tráfico de influencias y lo primero que
prometí al llegar acá es no ser parte de eso y no lo haré.

- ¿Cuántos familiares suyos trabajan en cargos públicos en la
provincia del Azuay, qué es el Ministro de Obras Públicas para
usted, se dice que es su primo ?

Si usted se pone a analizar, en la ciudad de Cuenca casi todos
son familiares, es una cadena enorme de familias que de algún
lado tienen enlace con alguien.

-¿Es verdad que el actual presidente del Tribunal Electoral de
Pichincha, Eduardo Paez Aguirre, fue su asesor?.

Sí, el presidente del Tribunal Electoral de Pichincha estuvo
trabajando con nosotros en diferentes áreas, es un buen
economista, es buen asesor y yo no le veo ningún problema.
Usted sabe que el INNFA es un organismo no gubernamental, no
es persona de derecho público, sino de derecho privado.

-¿Cuánta influencia tiene ante su esposo?

Mire, nos llevamos bien, yo estudie ciencias políticas y tengo
una licenciatura en esta materia, pero no quiere decir que
alguien que se prepare en esto, tenga que ser algo nefasto.
Trato de contribuir de la manera que a mi me toca, nada más.
(DIARIO HOY) (P. 3-A)
EXPLORED
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