Quito. 14.02.94. En la medida en que las encuestas políticas
miden el crecimiento de la derecha, tal como informáramos hace
unos días, crecen las demandas entre la centro izquierda por
concretar una alianza, un acuerdo, un consenso, incluso, dice un
analista político, puede tomarse encuenta la fórmula chilena de
la conformación de un partido electoral que funciona unificado en
las elecciones pero que no borra las diversidades y las
características de cada partido. El punto del debate radica,
según los analistas y los dirigentes de las distintas fuerzas de
centro izquierda, no en la necesidad de unirse sino en cómo
hacerlo... ¿Comenzar por definir el lider o el programa? es una
de las disyuntivas.

Por otra parte, ya lo señalaba Informe Confidencial la semana
pasada, los ecuatorianos casi no creen en los partidos políticos
y no van a identificarse tampoco con una alianza únicamente de
partidos, experiencia que ya la intentara Vargas Llosa en el Perú
y que le significó cargar sobre sus hombros de perdedor, el peso
de las culpas de cada uno independientemente de los partidos
comprometidos en la alianza.

Para el dirigente demócrata popular habría que encontrar un líder
por sobre los partidos y señala a Rodrigo Paz como el más próximo
a ese predil, al tiempo que Elsa María Castro y Luis Verdesoto
abogan por un programa político "justo y solidario", que
determine los contenidos, los actores de la alianza y se proponga
ser un acuerdo a largo plazo. del caudal electoral esta
tendencia,únicamente perfil primero que En definitiva, una
alianza que se forje pasadas las elecciones de mayo.

¿Cómo llegar a una alianza?

"La realidad ha desplazado la discusión desde la necesidad de una
alianza de centro izquierda hacia el tema de las condiciones
-procedimientos, contenidos, actores, momentos, limitaciones-
para lograrlo" afirma el analista político Luis Verdesoto a
propósito de un tema que se viene debatiendo últimamente: la
formación de un frente de centro izquierda. En efecto, de las
primeras apreciaciones de la "inexistencia" de una centro
izquierda, el análisis pasó a la constatación de su necesidad
como un contrapeso a una derecha encarnada en un partido
mayoritario, el Social Cristiano. La pregunta, hoy, es cuáles son
los obstáculos y cuáles las coincidencias entre los distintos
partidos y sectores que se reclaman de centro izquierda?. A esa
preocupación responden dos dirigentes políticos -Ramiro Rivera y
Pablo Celi- una ex-subsecretaria de Bienestar Social durante el
gobierno de Rodrigo Borja -Elsa María Castro- y el analista
político próximo a la Izquierda Democrática -Luis Verdesoto
Custode-.

"Un acuerdo para salvar al país que se nos muere"

En una alianza de centro izquierda "evitemos que la carreta vaya
antes que los bueyes" afirma Luis Verdesoto, para subrayar la
idea de que las formas de una alianza y sus contenidos deben
definirse antes que el líder.

Para Verdesoto, los contenidos y la amplitud de los participantes
determinarán si conviene conformar un frente, un acuerdo o un
partido exclusivamente para el período electoral.

Una vez definido el programa "los líderes deben ser buscados con
pragmatismo y renunciamiento, atendiendo a las apetencias de un
perfil de liderazgo por parte de los sectores sociales". Ese
liderazgo puede definirse por vía de elecciones primarias al
interior de los partidos identificados con la tendencia, por
encuestas de popularidad y atendiendo a lo que ocurra en las
próximas elecciones de mayo.

Luis Verdesoto nos recuerda una tendencia a lograr consensos
políticos presente en América Latina: Chile, Bolivia, Venezuela,
Argentina, Nicarahua. Con distintas historias y diversas motivos
o pretextos, las experiencias políticas de esos países prueban la
búsqueda de acuerdos para garantizar la consolidación democrática
y el progreso institucional, y acuerdos como la vía para la
renovación del sistema de representación ante el deterioro de los
partidos. Ello ilustra, para Verdesoto, una tendencia: los
partidos comienzan nuevamente a verse como "una parte" y no como
los representantes de la globalidad.

Pero las posibles alianza, agrega, deben estar acompañadas de una
legitimación de ellas, de modo que la gente no las vea como una
troncha más, sino alianzas en las que se respeta la diversidad,
los matices ideológicos de cada sector y las propuestas
sectoriales. "El acuerdo no es una nueva troncha, no es un acto
protagonizado por derrotados, no es sectario".

Después, vienen los contenidos de una alianza, que, para Luis
Verdesoto giran este momento en torno a "la voluntad de la
sociedad en fijar nuevos límites del Estado y los roles del
mercado"; los modelos de la apertura hacia el mercado
internacional y un compromiso para superar la pobreza, con
participación y descentralización; la formación de un Estado
plural, transparente, libre de corrupción, con un sistema
político moderno, un respeto a la diversidad y una inclusión de
las minorías y los grupos vulnerables; finalmente, una política
económica de estabilidad y reactivación.

Los actores de una alianza

Para Verdesoto ya no estamos en las épocas en que, uno o un grupo
de actores tenían a su cargo la nación. Hoy "lo nacional se forma
con la convergencia e intereses de muchos actores particulares...
La alianza es un gran acuerdo de fuerzas políticas y sociales en
torno a la construcción colectiva de la nación."

Y entre esos nuevos actores, están los industriales que aspiran a
un país organizado, los afectados por el ajuste -desempleados,
sectores medios, pobres- y los emergentes -indios y sectores
informales urbanos y rurales-.

Para Verdesoto, una alianza de centro izquierda contrapondría al
autoritarismo, una democracia consecuente, al aperturismo la
defensa de la nación y la soberanía, a la recesión la
reactivación, al populismo una comprensión de lo popular y las
pasado histórico una esperanza de futuro.

Finalmente para que se concrete la alianza, sostiene verdesoto,
hay que esperar que la sociedad la exija y así la legitime,
cuando los estamentos de los partidos lo entiendan "y abandonen
sus apetencias de poder" y luego de las elecciones de mayo.

¿Acaso falta mucho para la alianza?

"La alianza es urgente -responde- tiene la urgencia de una
estrategia para salvar al país que se nos muere. Pero hay que
pensarla como una alianza a largo plazo."

Un frente por sobre los encasillamientos

Nacido de un resquebrajamiento al interior del FADI, Liberación
Nacional pudo incialmente ser una tendencia capaz de participar
de una amplio acuerdo de centro izquierda. Sin embargo, este
partido, a lo largo de sus propuestas, ha rechazado los
casilleros de "izquierda" "centro" o "derecha" para hablar de un
"frente de la patria" que sea "un espacio de concertación
nacional al que concurran las fuerzas dispuestas a impulsar la
reestructuración social de la economía y la democratización del
sistema político ecuatoriano"..

En su diálogo con HOY, Pablo Celi, que comanda la lista de
candidatos a diputados por Pichincha planteó una "reforma del
sistema político en pos de una democratización que reconozca
todos los intereses que integran la nación ecuatoriana."

"Es necesario - agrega- superar los estereotipos y prejuicios de
una ideología dominante, que encasilla artificial y
arbitrariamente a las posiciones políticas en provecho de socios
ocasionales para el recambio electoral y la administración del
Estado. De igual manera que los términos: democracia, justicia
social, libertad, participación popular se han convertido en
expresiones sin contenido, las denominaciones de derecha, centro
e izquierda carecen de sentido político si no se precisan los
intereses y objetivos que las definen, convirtiéndose en
caracterizaciones estériles, ajenas a los sujetos sociales reales
y a sus intereses efectivos."

Para Celi, es necesario convocar "consensos trascendentes que
apunten a precisar las funciones económicas del Estado a fin de
superar la aparente contradicción entre el sistema empresarial
público y privado". Es indispensable integrar a fuerzas
dispuestas a "impulsar una política económica no reducida al
monetarismo, que pretende victorias antinflacionarias a costa de
los procesos de inversión y la recesión económica. Los acuerdos
deben concretarse en torno al ejercicio de una política económica
que controle la inflación y estimule el proceso productivo,
mediante la ampliación del mercado interno, la reinserción del
país en el mercado mundial, el estímulo a la constitución de
mercados regionales, la democratización del crédito, la
superación y control del sistema financiero que ponga freno a los
aparatos especulativos, reduzca los gastos estatales no
productivos.

Liberación Nacional es una manifestación de la ruptura del viejo
ordenamiento partidario en el país. Es una búsqueda de
reconocimiento y representación de nuevos sujetos sociales que
surgen de las actuales condiciones del desarrollo económico y
social del país, en circunstancias en las que han envejecido las
fracciones del poder y cambian las formas de existencia de las
clases.

La vida política del LN, desde 1987, coincide con un proceso
internacional de reordenamiento de intereses y tendencias
económicas y políticas, en medio del cual reivindicamos las ideas
de la formación de la nación desde el reconocimiento de un pueblo
multiétnico, que reclama el derecho a la diferencia en la
búsqueda de la unidad de la nación ecuatoriana.

En cuanto Partido de la nación, proclamamos una ideología
pluralista del desarrollo social orientada a la democratización
del sistema político y la reestructuración de las funciones del
Estado. Las normas que rigen la actividad de los partidos deben
recrear sus vínculos con los movimientos sociales. La nueva
ideología brota del proceso económico y corresponde a intereses
sociales capaces de impulsar conscientemente la más alta
productividad y el desarrollo ecológicamente sustentable.
Planteamos fomentar una base empresarial comprometida con la
investigación científica, el avance tecnológico, la producitidad
y la competividad. Apoyamos los procesos de integración e
incorporación de la experiencia de otros procesos productivos y
del mercado mundial.

El LN es parte de una transición hacia un espacio político más
amplio, que integre a fuerzas sociales que reclaman
representación política con participación y organización popular,
que permita superar el actual régimen de partidos, que discrimina
y excluye a intereses fundamentales de la nación ecuatoriana.
Recuperar la armonía entre la ética y la política, solo es
posible si se dota a la política de un sentido histórico para la
construcción de un Estado soberano, democrático y patriótico que
reconozca la unidad entre los derechos políticos y económicos y
formas de propiedad capaces de impulsar el desarrollo social, hoy
frustrado por los grupos oligárquicos y especulativos que
conducen al Estado.

Un proyecto político humano y solidario

Para que una alianza de las fuerzas progresistas tenga éxito, "es
indispensable reconocer a los movimientos sociales que existen en
el país como grupos que tienen una representantividad legítima de
la ciudadanía", es la opinión de Elsa María Castro, ex
subsecretaria de Bienestar Social y actualmente colaboradora de
UNICEF en Cuenca.

Recuerda que las fuerzas progresistas del país han realizado ya
varias tentativas de aglutinarse y evocó el "Bloque Progresista"
que se enfrentó en el Congreso a los socialcristianos en 1984.

Sin embargo, considera que uno de los "errores de las alianzas
hechas hasta hoy es creer que sólo los partidos políticos
aglutinan a las personas que tienen una ideología definida. Es
urgente convocar e incorporar a los grupos que tienen una
representatividad legítima de la ciudadanía".

"Un proyecto justo, humano y solidario"

Para Elsa María Castro, es necesario repensar el quehacer
político en general y con miras a las elecciones de 1994 y 1996.
Dice que solamente partiendo de que "la defensa de las ideas se
ha realizado precisamente fuera de los espacios de poder ocupados
por los partidos, las fuerzas progresistas en el país tendrán una
dimensión capaz de enfrentar con mayor solvencia a una derecha
que se siente nuevamente encaramada en el poder, pero
principalmente tendrá la oportunidad de ofrecer al país un
proyecto político más justo, humano y solidario".

Con realismo, Elsa María Castro, de Izquierda Democrática, dijo
que probablemente el primer escollo será el liderazgo de la
propuesta de centro-izquierda, que podrá ser superado con la
discusión del contenido de la misma. "Es importante", dijo,
"poner énfasis en la definición de los objetivos de una alianza,
en los plazos de gestión y en las estrategias que deben
cumplirse".

Chile como ejemplo

"Los resultados electorles de 1994 van a marcar el termómetro de
lo que está ocurriendo respecto la clase política ecuatoriana".
Para Elsa María Castro, que no se ha presentado como candidata en
estas elecciones, "antes de esta consulta popular, los partidos
no pueden tener una real percepción de lo que está sucediendo en
el país".

"Hay que desterrar los triunfalismos y la miopía inmediatista,
que ha traído funestas consecuencias en ocasiones anteriores",
advirtió. (5A)
EXPLORED
en Ciudad N/D

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