Campana, ¿asesinado por su informe?


Publicado el 31/Enero/2004 | 00:00

Un disparo de bala a quemarropa terminó con la vida de Patricio Campana Gallegos, jefe de Control de Calidad (Mopro) de la Subgerencia de Transporte y Almacenamiento de Petrocomercial. El hecho se produjo a las 08:00 de ayer, y no tiene precedentes en los 32 años de vida de la estatal petrolera, donde Campana trabajaba hace 22 años.
El ex funcionario, quiteño de 51 años, al parecer fue víctima del sicariato debido a que se resistió a que le roben el maletín que portaba en ese momento en donde tenía la computadora en la que archivaba importante información acerca del robo de combustibles, así como la lista de personas implicadas, los tanqueros y las gasolineras que formarían parte de la red del ilícito.
Hay versiones de que Campana debía entregar ayer un informe importante sobre este tema, pero esto fue desmentido por el vicepresidente de Petrocomercial, Pablo Rosero, quien, no obstante, confirmó que la víctima formaba parte del Mopro en donde se investiga el robo de gasolinas mediante un monitoreo semanal. Ahí, cada lunes se presentan los informes para efectuar los operativos de control.
Rosero denunció que en los últimos 15 días funcionarios de Petrocomercial de alto nivel (entre ellos Campana) han sido amenazados de muerte. Dijo que esto demuestra que existen afectados por las acciones de moralización en torno a la pérdida de combustible en los poliductos y terminales.
Rosa Paredes, profesional de Economía de la Unidad de Crédito y Cobranza de Petrocomercial, quien caminaba junto con Campana rumbo a su oficina, fue testigo presencial del crimen que provocó pánico, angustia y rechazo en la empresa estatal.
Ella vio cómo Campana se desplomaba al suelo tras recibir el impacto de bala y cómo los criminales huían en un automóvil Volswagen Polo color blanco de placas PYQ-449.
El vehículo, junto con la computadora, fue abandonado a dos cuadras del lugar del crimen, en el semáforo de la Seis de Diciembre y República, que en ese momento prendía su luz roja. Los sicarios aprovecharon para fugar, mientras Campana era atendido por sus compañeros y trasladado a la clínica San Francisco, a tres cuadras del sitio.
El asesinato se produjo a la altura de la entrada del garaje de la Universidad de Loja, a pocos pasos de Petrocomercial.
Según la denuncia de Pablo Rosero a la Fiscalía Distrital de Pichincha para las investigaciones, Campana y Paredes notaron que el vehículo se paró detrás de ellos y que de él se bajaron dos hombres jóvenes, trigueños, el uno de pelo liso, quien vestía una chompa café, y el otro, que usaba una camisa blanca. Sin decir una palabra intentaron quitar la computadora a Campana, y en medio del forcejeo el individuo de chompa café hizo el disparo.
Rosero presentó la denuncia por el delito de asesinato en contra de un funcionario tipificado y sancionado en el artículo 450 del código penal.
El ministro de Gobierno, Raúl Baca, dispuso una investigación prolija del caso, así como reforzar la seguridad de unos 10 funcionarios que laboran en el Mopro. La custodia también se extendió a los superintendentes de los poliductos.
Rosero dijo que agotará todas las instacias legales y policiales para que el asesinato no quede impune y sin castigo. El cuerpo de Campana está siendo velado en las salas del camposanto Monteolivo. (TH)


Una carrera de 22 años en Petroecuador

Patricio Gustavo Campana Gallegos, quiteño de 51 años, fue un funcionario de carrera, se involucró en 1982 al sector energético.
Fue jefe de seguridad industrial de la Corporación Estatal Petrolera Ecuatoriana (CEPE), y ocupó los cargos de superintendente de los tramos del oleoducto Shushufindi-Quito y Libertad-Pascuales y jefe de la unidad de Movimiento de Productos de Petrocomercial.
Se casó con Francisca Altamirano, con quien tuvo dos hijos, Esteban y Cristina. En diciembre pasado tuvo una nieta. Es recordado como un amante de los tangos, el café colombiano y el tabaco. (PJC)


Patrullero de Petroecuador y guardias no actuaron rápido

Vecinos del lugar dijeron que los uniformados no actuaron con la celeridad necesaria

Testigos del crimen de Patricio Campana calificaron de "inaudita" la actitud de los policías que "no hicieron nada para capturar a los delincuentes".
En la calle Alpallana siempre hay un patrullero con policías que hacen guardia permanente de los edificios de Petroecuador y su filial Petrocomercial, a raíz del paro de los trabajadores petroleros de junio de 2003. Ellos deben vigilar que los ex dirigentes sindicales no ingresen a las oficinas de la petrolera y que todos los trabajadores porten en el pecho la credencial.
Un vecino del lugar, que no quiso revelar su nombre, informó que cuando se oyeron el disparo y los gritos, "un policía salió lentamente del patrullero y regresó con la misma parsimonia a recoger su arma de fuego. Caminó unos pasos hasta la esquina de la Alpallana y Seis de Diciembre y vio cómo los criminales salían del vehículo en el que viajaban y huían".
Lo mismo ocurrió con los guardias de seguridad de los dos edificios. "Es extraño que no actuaran en una situación de esa naturaleza", dijo Alberto Segovia, ex vicepresidente de Petrocomercial. (TH)


La bala entró por el lado izquierdo del abdomen

El funcionario fue trasladado a la clínica San Francisco

Una vez que transcurridos 15 minutos desde que sufrió el impacto de bala en la zona izquierda del abdomen, Patricio Gustavo Campana, jefe de la Unidad de Movimientos de Productos de Petrocomercial, fue trasladado a la clínica San Francisco, al norte de Quito.
Campana fue ingresado de emergencia a ese centro hospitalario, donde trataron de reanimarlo dándole masajes al corazón y respiración artificial. Sin embargo, a las 08:40 aproximadamente, Jorge Reyes Salas, médico cirujano, confirmó su deceso, al tiempo de informar que sufrió un paro respiratorio.
Mientras los galenos auxiliaban a Campana, su esposa, Francisca Altamirano, llegó a la clínica acompañada de sus suegros. Ni la viuda ni ninguno de los familiares quisieron dar declaraciones a la prensa.
Cerca de las 10:00, el cuerpo de la víctima fue trasladado a la morgue de la Policía para la autopsia de rigor. Hasta el cierre de esta edición todavía no se emitía el permiso del fiscal del caso, Patricio Sosa, para trasladar el cuerpo a la sala de velación.
Carlos Campana, hermano del funcionario de la petrolera estatal, informó que el sepelio se realizará el domingo en Monteolivo. Los familiares y amigos esperan la llegada de uno de los hijos del occiso, que se encuentra en Londres. (PJC)


LAS HIPOTESIS

Los petroleros hablan de venganza por denuncias

Campana habría elaborado una lista de presuntos culpables de robo de gasolina

El asesinato de Patricio Campana no sería obra de delincuentes comunes ni se trataría de un hecho aislado. Al menos así lo sostiene la Federación de Trabajadores Petroleros (Fetrapec), que denunció la falta de agilidad de la Fiscalía, el Ministerio de Gobierno y la Policía Judicial en la investigación del robo de combustibles denunciado en mayo de 2003.
Aunque la Policía Judicial mantiene silencio sobre el hecho, y se dice que la investigación se desarrolla en reserva, hay versiones sobre la participación de una banda denominada "bolivianos", integrada por sicarios.
Fernando Villavicencio, miembro de Fetrapec, dijo que se deberían dar a conocer los nombres de las gasolineras que compran combustible robado mencionados por un chofer del Beaterio, y que se registran en un casete de audio entregado a esas instituciones.
Por la naturaleza de las investigaciones que realizaba Campana no se descarta que su asesinato fuera producto de una venganza vinculada con el robo de combustible blanco, que se usa para procesar droga, hecho registrado en los poliductos de Ambato- Quito, Santo Domingo-Pascuales y Shushufindi-Quito. (MAR)


La tesis de un robo sería manejada por autoridades

Se supo que la dueña del vehículo y uno de los tres delincuentes fueron arrestados

Otra de las hipótesis que se maneja en torno al asesinato de Patricio Campana es el robo, especialmente en las esfeas gubernamentales. Sin embargo, a decir de la Federación de Trabajadores Petroleros (Fetrapec) es la menos probable.
Poco antes del disparo, los delincuentes habría forcejeado con Campana para quitarle la computadora portátil que llevaba consigo. Al poner resistencia le dispararon, hiriéndole en el abdomen, luego de lo cual fugaron en el vehículo Volkswaguen Polo de placas PYQ-449 de color blanco. El vehículo y la computadora fueron abandonados unas pocas cuadras al norte del lugar del crimen, en la intersección de las avenidas Seis de Diciembre y República.
De fuentes gubernamentales se conoció que la propietaria del carro y uno de los delincuentes fueron arrestados en el transcurso del día.
Para Fetrapec esta hipótesis no es aceptable, "por la naturaleza de las investigaciones que efectuaba Campana" (robo de combustible).
Resaltan, además, la coincidencia de que el automóvil utilizado en el delito pertenezca a Nancy Herrera, quien también es propietaria de una gasolinera que habría comprado combustible robado. (MAR)


Pérdida de $120 millones por robo de combustible

El ilícito se comete a lo largo de la red del poliducto

El robo de combustibles en el país es un tema viejo que ninguna administración ha logrado controlar. Pese a las evidencias, no ha habido un solo proceso penal.
"Es un ilícito que desangra a Petroecuador y al país", dijo el vicepresidente de Petrocomercial, Pablo Rosero, quien asegura que estudios de consultores internacionales como Siemens y otras firmas establecen que el robo de combustibles significa al país pérdidas para el país de entre $115 millones y $120 millones anuales.
"Lastimosamente, poco o nada se ha hecho para ejercer un real control de la pérdida", admite Rosero, quien sostiene que el hurto se comete de la manera más sofisticada.
El último escándalo se produjo cuando el ex gerente regional 2 de Petrocomercial en Guayaquil, Alfredo Pinn, hizo público un informe con datos del hecho a nivel nacional.
El ex vicepresidente de la empresa estatal de petróleo, Alberto Segovia, dijo que en los primeros meses de 2003 se detectó el primer caso en Chillogallo, al sur de Quito.
La denuncia se presentó ante la Policía Judicial, pero mientras se investigaba, Segovia indicó que el ministro de Energía, Carlos Arboleda, culpó a los trabajadores petroleros de provocar el problema, lo que estancó el proceso de investigación hasta la fecha. (TH)

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