Una difusora del libro

Hace cerca de un mes que falleció Alicia del Pino, una buena librera. La conocí cuando yo apenas comenzaba a dar los primeros pasos en el mundo fascinante de vender libros. Trabajó toda su vida en Librería Científica. Cuando se jubiló, no pudo desprenderse de este gusanito que es el libro. Fue promotora y difusora del fondo bibliográfico del Manual Moderno de México. Muchas generaciones de lectores deben recordarla. Muy jovial e incitadora tras del mostrador de la librería.
He revisado estos días la prensa local. Ni una sola nota de solidaridad de sus colegas o de quienes usufructuaron de su servicio leal y honrado. Debe ser parte de esta cruel desmemoria que nos inunda en los estratos humanos y culturales. Ella cumplió fielmente el decálogo librero: promover la lectura, ‘eso que hace a los seres humanos más sabios, más divertidos y más libres’. Ya fallecida no necesita de los halagos mundanos, pero no está por demás un reconocimiento público, que eche de menos a una difusora del libro.
Edgar Freire Rubio




Discusión intrascendente

A propósito de las propuestas de las ‘Divas de la tecnocumbia...’ se ha desarrollado en el país una discusión realmente intrascendente. En efecto, ríos de tinta y horas de programas radiales tratan de explicar el `fenómeno’ de la tecnocumbia como nuevo elemento musical popular, con críticos a favor y en contra de la corriente. ¿Explicar qué? ¿El gusto popular? ¿Por qué? Los gustos o malos gustos populares y los personales no tienen más explicación que la sensibilidad social o personal. La cumbia es un rico ritmo tropical colombiano que durante muchos años ha hecho bailar no solo a América hispana sino a gran parte del mundo, conjuntamente con el vallenato, a punto de haber dejado de ser patrimonios musicales de un determinado país para haber sido adoptados por el gusto popular de un gran universo.
De ese ritmo primigenio, surgen y se adecuan a las realidades nacionales muchos otros ritmos desde México hasta la Patagonia. La música norteña y la quebradita parecen tener origen en la bendita cumbia, pasando por otros ritmos populares centroamericanos, caribeños hasta llegar a la ya famosa ‘cumbia villera’ del Río de la Plata, cuyos conglomerados sociales principalmente de nivel pobre y popular de Argentina y Uruguay e incluso Chile gozan de un ritmo salido de las villas miserias para alegría de sus pueblos...
¿Por qué confundir un ritmo bailable de multitudes con lo que es la esencia de la música nacional, como el pasillo? ¿Acaso la música rocolera no fue en su momento ese sentimiento popular? ¿Por qué no dejar en paz y respetar a los cultores de esos ritmos populares que en nada afectan la posible brillantez y "originalidad’ del pasillo, por ejemplo? Hay algo realmente original en cualquiera manifestación artística actual? No he visto ni he leído ni he oído tan bizantinas discusiones ni en México, Perú, Chile, Uruguay y menos en Argentina sobre la validez del ritmo que hoy por hoy es el que más se baila a nivel popular en estos pueblos. Argentina no discute inútilmente si la cumbia villera le afecta o no a la pureza de su canción nacional, el fabuloso tango, tan solo se respetan los espacios de cada uno.
Dr. Héctor San Martín Jordán



Militares retirados y funcionarios

Es preocupación ciudadana un tanto generalizada de que se empieza a sentir una doble militarización administrativa, la del Municipio Metropolitano y la del Poder Ejecutivo. No soy de las personas que pretenden descalificar a los militares en retiro para el desempeño de tal o cual cargo o función públicos, pues se trata de ciudadanos con iguales obligaciones y derechos de quienes no hemos formado parte del Ejército ecuatoriano. Lo único que se debe exigir de ellos es que tengan la suficiente preparación, capacidad y honestidad para el desempeño de las funciones a ellos confiadas. Lógicamente, dentro de la honestidad, está el hecho de no percibir remuneración alguna como pensión de retiro mientras permanezcan en funciones, asunto sobre el que deberán tener algún pronunciamiento el señor alcalde y el presidente de la República.
A propósito de lo anterior, yo estimo que ya es tiempo de que los contribuyentes de impuestos y otros rubros consigamos el rendimiento de cuentas de parte de quienes manejan estos recursos.
Bolívar Echeverría Paredes



‘La seducción de Colombia’

Absolutamente de acuerdo con el pensamiento de Diego Cornejo Menacho en su artículo "La seducción de Colombia":
1. El Ecuador debe estar ajeno ciento por ciento al conflicto en Colombia.
2. El Ecuador debe ser más determinante en cuanto a definir a la guerrilla y al tráfico de drogas y no estar todo el tiempo cantinfleando y coqueteando con los guerrilleros; la canciller Pacari les llamo ‘irregulares’. Es esta falta de definición, que nos ocasiona más problemas. Con una actitud de va y viene, típica del coronel Gutiérrez, vemos ahora el problema de los ‘arcabuces’ modernos. Con pena, el Gobierno colombiano nos demostrará que son armas que salieron del Ecuador. ¿Cuál es la razón para que los ecuatorianos nos especialicemos en rasgarnos las vestiduras con una facilidad que espanta?
3. Bien dice Diego Cornejo que entre Estados solo hay interés. Me parece que Jorge Washington dijo: “Entre naciones no hay amistad, solo hay intereses”.
Romeo Cordovez


Opiniones y reclamos a la Defensoría del Lector por carta al Diario HOY, al buzón electrónico: [email protected] o [email protected]

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