Bipolaridad traba el camino a la Unasur


Publicado el 15/Febrero/2010 | 00:06

Varios analistas consideran que este nuevo sistema conllevará a una restricción de recursos económicos

La nueva agenda planteada por los presidentes de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) que se reunieron el martes pasado en Quito, y que apunta a establecer una nueva forma de Cooperación Sur-Sur, es una estrategia válida para avanzar en temas de cooperación, siempre y cuando exista un nivel de acuerdo mínimo entre estos países. Así opinó el politólogo Santiago Basabe y el internacionalista Mauricio Gándara, quienes plantearon que para lograr el objetivo es fundamental consolidar un bloque con propuestas prioritarias con cumplimiento a mediano y largo plazo.

Basabe advirtió también que para lograr este propósito se requiere que los países asuman posiciones moderadas. "Mientras existan algunos países, que no son precisamente muy amigos del diálogo y de la cooperación, será difícil poder progresar en un entendimiento común", dijo. Consideró que con los discursos poco diplomáticos del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, de Bolivia, Evo Morales, y del presidente Rafael Correa, la posibilidad de acuerdo se va a dificultar. "Si queremos un diálogo Sur-Sur, hay que ser conscientes que países como el Brasil o Colombia son fundamentales para avanzar en este proceso", acotó.

Por ello, Basabe insistió que es imprescindible moderar las posiciones de derecha o de izquierda y a partir de esos generar un consenso regional. Otra limitación que observan estos analistas a este nuevo sistema es la restricción de recursos que se puede generar dentro del bloque. Para Gándara, las economías de estos países son muy débiles e inclusive el Ecuador con lo mínimo que podría contribuir es con tres o cuatro millones de dólares. "Al interior de nuestros países, que todavía son subdesarrollados, hay temas más urgentes que atender", señaló.

Aunque el sociólogo Adrian Bonilla reconoció que este sistema implica una limitación de recursos en el área bilateral, aclaró que no ocurre lo mismo en el campo multilateral. "Es decir, si se logra armar una estrategia para poder sumar recursos de una forma colectiva como fue decidido por la Unasur que logró una contribución de $300 millones para Haití, la cooperación para poder producir políticas eficientes, todo se volverá más fácil", aseveró. El ex comandante de la FAE Oswaldo Domínguez espera que los ofrecimientos de la Unasur no queden en buenas intenciones, pues esto restaría credibilidad y minaría el propósito de fortalecer el bloque. Además, creyó que el acuerdo de la Unasur para apoyar a Haití fue "absolutamente factible" porque no habían otros intereses en conflicto, pero a futuro, lograr apoyos más concretos entre estas naciones se volverá utópico pues en general los interés bilaterales, no son regionales, y en consecuencia son intereses en conflicto. Por ejemplo, manifesó Domínguez, la visión geopolítica que tiene Venezuela, Bolivia o el Ecuador difiere del punto de vista de Colombia, el Perú o Chile. En todo caso, Adrián Bonilla está convencido que el caminar hacia una Cooperación Sur-Sur entre países con afinidades económicas, realidades políticas similares, y con necesidades parecidas, tienen más posibilidad de comprender los requerimientos mutuos y en base a ello construir una cooperación más eficiente. Este experto consideró además que esta cooperación trae implícita la tesis de la no condicionalidad.

Bonilla explicó que normalmente, la condicionalidad es un principio que forma parte de las políticas de cooperación de los países industrializados que generalmente dan contribuciones a cambio de que se luche contra el narcotráfico, que se instaure una institucionalidad se carácter liberal, etc, pero en general, la Cooperación Sur-Sur no incluye este tipo de factores, indicó. (SC)

Objetivos de la Unasur


Uno de los objetivos de la Unasur es concretar la creación de un sistema unificado de información militar para que las fuerzas de cada país detallen el número de efectivos militares, armas y equipos con que cuentan. También, se busca transparentar la información sobre la compra de material bélico. Además, tienen un plan para homologar las políticas antidrogas en la región. La creación de este órgano, que tiene como objetivo promover políticas sanitarias comunes para todos los países de América del Sur, se aprobó el 16 de diciembre de 2008, durante la Cumbre de la Unión de Naciones Suramericanas en el Brasil.

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