Bahía. 15 ago 98. Pocos duermen por las noches en las
casas-dormitorio al aire libre, que forman fila en el lado
oeste del complejo deportivo Carlos Mendoza R., en Bahía de
Caráquez.

Eso tiene dos explicaciones para quienes conviven en esa
comunidad improvisada de diminutas viviendas de plásticos,
levantadas a raíz del terremoto del martes 4 de agosto: si no
es el siempre presente temor ante un nuevo sismo, es por las
molestias que ocasionan los demás vecinos.

"Aquí al lado hay un+ señor que cuando duerme hace el mismo
ruido que el que hizo la tierra cuando tembló el martes
pasado". Ese era el comentario de Rosa Pazmiño, de 27 años.

Pero la ironía de este comentario esconde otros problemas que
no necesariamente se toman en broma. Para las 224 familias que
la Defensa Civil considera como damnificadas por el movimiento
telúrico, ocupar los parques, patios vacíos y explanadas de
iglesias, en Bahía de Caráquez, les provoca inconvenientes de
intimidad. Pero, la cada vez más evidente ausencia de
servicios también los incomoda.

En el parque Sucre, treinta familias de los barrios colocados
sobre las laderas de un cerro cercano y que levantaron una
pequeña ciudad de plástico entre jardines y banquetas,
diariamente resuelven su necesidad de agua. "Nos la trae la
Defensa Civil, lo que sí nos molesta es que no sabemos dónde
hacer nuestras necesidades biológicas", explicaba Rosario
Mite, una joven madre de tres niños.

Entre las treinta colonias de familias de damnificados
-repartidos en todos los extremos de Bahía-, ese inconveniente
lo resuelve cada persona como más pueda. En los patios del
Innfa y el complejo Carlos Mendoza, hay tres baterías para
esas necesidades.

En su visita del miércoles pasado, el ministro de Vivienda y
Desarrollo, Teodoro Peña, indicó que en los próximos días
llegarían 130 letrinas, que se repartirían entre los
damnificados.

Manuel Zambrano, a quien se le cayó el piso de su casa, en el
barrio popular Fanca, dijo que "buscamos el monte...". En el
complejo Carlos Mendoza R., ante la falta de letrina, las
personas hacen turno para ocupar las dos baterías que existen.


Para el técnico de las Naciones Unidas, Ricardo Mena, quien
efectuó una evaluación después del temblor, ese tipo de
informalidades "podría provocar una situación alarmante de
insalubridad y que habría que resolver de inmediato".

Hasta el lunes, la necesidad de carpas era un reclamo
generalizado. El miércoles había cerca de 25 repartidas en los
diferentes aglutinamientos de familias, pero cada vez iba en
aumento el pedido.

"Tengo dos niños menores de edad y nos cubrimos con sábanas.
Necesitamos que nos ayuden": eran las palabras (dichas casi
con desesperación) de Mónica Zambrano, que había levantado una
carpa doméstica en el kilómetro 3 de la vía a Portoviejo.

Pero la solución de carpas llegó de la forma más económica.
También fue una propuesta del asesor de las Naciones Unidas.
"Es que ni a nivel de organismos internacionales hay tantas
unidades para una demanda de este tipo", justificó.

En cada uno de los centros donde se agrupaban las familias se
entregaron varios metros de plástico. Con ellas se levantaron
casas-dormitorios de tres por dos metros. "En el día hace
calor, pero a esa hora tenemos que estar afuera. En la noche
si nos cubre", explicaba Lourdes Sandoval, que permanece en
las instalaciones de la escuela "3 de Noviembre".

Convivir también es un problema, más aún cuando la noche y
parte del día se tiene por vecinos a otras 199 familias, como
es el caso de Rosa Pazmiño. "Tengo que cuidar a mi hijo que no
le peguen los más grandes. Me pone nerviosa tanta gente".

Para el sicólogo Franklin Rojas del Ministerio de Salud
Pública, frente a los damnificados hay una gama de problemas.
En especial deben enfrentarse al hecho de no tener casa y
acostumbrarse a una situación alterada y desordenada donde
tendrán que vivir por varios días. "Todo lo miran desordenado.
Tienen que cambiar los hábitos de vida: comer, dormir,
descansar, trabajar... sin intimidad. Eso de por sí genera
problemas emocionales que hay que tratar para que las personas
no se compliquen".

Los clases se postergan

Si por un lado El Niño provocó un atraso en el inicio de
clases de las escuelas y colegios en Sucre, el terremoto y la
falta de nombramiento del director provincial de Educación
extendieron la irregularidad educativa en el cantón manabita
Sucre.

Las escuelas y colegios cerraron sus puertas después del
temblor del martes. En Canoa, el colegio Elías Cedeño Herber
sigue con las puertas cerradas. Hace un mes fue abandonado por
los damnificados del duro invierno, pero el temblor afectó las
paredes en los tres bloques del aula, lo que hacía casi
imposible que en las clases se reanuden en los próximos días.

La ex subsecretaria de Educación, Mariana Roldós, señaló que
hasta el término de su administración, el viernes 7 de agosto,
las clases en ese cantón habían recomenzado en el 40 por
ciento de los locales educativos, en especial en aquellos que
no estaban ocupados o afectados por las familias de
damnificados. Pero luego del terremoto, la decisión de
reinicio dependía de cada director provincial.

Pero una semana después del cambio de Gobierno, aún no se
designaba al nuevo funcionario, por lo que no se sabe qué
ocurrirá con la reanudación de las actividades escolares. Y
todavía no se evalúan los daños en las edificaciones de los
centros educativos.

En Quito las réplicas sísmicas continúan

La actividad sismológica en el sistema de placas tectónicas
que cruzan por toda la ciudad, hasta ayer, no varió. Sigue
moviéndose el suelo profundo de la capital, pero eso no quiere
decir que sus habitantes están a las puertas de enfrentar un
gran terremoto.

Este fenómeno natural no se puede predecir en ningún lugar del
mundo, por lo que tampoco es posible descartar la presencia de
un sismo fuerte, aunque en las condiciones de enjambre sísmico
(más de 1.300 microsismos en dos meses, la abrumadora mayoría
de dos y tres grados máximo), que es lo que está
experimentando Quito, es poco probable un gran sacudón. Por lo
menos así lo dice la historia estudiada sobre los enjambres
sísmicos sucedidos en el mundo.

Hugo Yépez, director del Instituto Geofísico de la Escuela
Politécnica, explicó que en una secuencia de réplicas, la
probabilidad de que luego de que exista un sismo de magnitud
tres suceda otro igual o mayor es del uno por ciento, durante
las próximas 72 horas. Y eso a nivel de la estadística
mundial.

El experto en el tema pidió a la población mantener la calma,
pues la prevención debería ser permanente, porque el país está
en una zona de alto riesgo sísmico, sin embargo cuando "a
alguien se le ocurre predecir o insinuar una predicción sobre
un terremoto es absolutamente irresponsable al hacer esto".

También aclaró que está descartado que este enjambre sísmico
sea producto de la actividad permanente que tiene el Guagua
Pichincha, porque la ubicación de las constantes réplicas de
ahora es lejana al cráter y de por medio está el Ruco
Pichincha, un volcán totalmente apagado.

El Guagua Pichincha está en una actividad sísmica normal y
funciona a su propio ritmo. También tiene enjambres y hay una
presencia de sismos más pequeños que los que ahora se están
sintiendo, pero este es otro fenómeno externo a los conductos
volcánicos. El volcán, por ahora, no representa ningún peligro
para la población de Quito.

La actividad tectónica muy bien localizada no está en relación
con lo que sucedió en Bahía.

Por ahora lo más importante y urgente es hacer prevención. Lo
primero es mejorar el conocimiento sobre el peligro sísmico en
Quito, pues la gente tiene que saber que vive en una zona de
riesgo y debe estar preparada para enfrentar esta realidad.
También es preciso crear conciencia sobre su riesgo sísmico,
tanto dentro de la ciudad como en el resto del país; y, por
último, diseñar programas autosustentables para manejar esos
peligros.

Ayer el alcalde de Quito, Roque Sevilla, anunció que se está
preparando un plan de prevención más amplio para ser difundido
a toda la ciudadanía. Las autoridades de la Defensa Civil,
junto con el Instituto Geofísico, también están aportando en
ello.

Recomendaciones
Cuando se encuentre bajo techo * No corra afuera, permanezca
donde esté, protéjase metiéndose debajo de una mesa, un
escritorio o un banco. Colóquese en el marco de una puerta y
aléjese de las paredes exteriores y de las ventanas con
grandes vidrios.

Si se halla afuera * Si va caminando no olvide que debe tratar
de refugiarse en un espacio sin edificaciones, un parque puede
ser la solución. Además tenga cuidado de no estar cerca de
objetos que puedan caer y lo lastimen.

Si está conduciendo un auto * Lo mejor es que se detenga y se
quede al interior del automóvil, aléjese de cualquier objeto
que pueda caer, sobre todo de los postes de luz eléctrica y de
los árboles grandes. Lo fundamental es mantener la
tranquilidad y no gritar.

12 artículos para sobrevivir * En su hogar, usted podría tener
preparada una mochila que contenga los siguientes elementos:
radio portátil con pilas, linterna con pilas, botiquín de
primeros auxilios que incluya las medicinas necesarias que
utiliza algún miembro de la familia y un manual de socorro,
extintor de incendios, herramientas para desconectar agua, gas
y electricidad; agua embotellada suficiente para todos los
miembros de la familia; comida enlatada que generalmente
mantiene la frescura por un año (granos, atún y carne), leche
de cartón, un abridor de latas, una cocina portátil de gas o
querosén, fósforos, y una libreta con los números telefónicos
de la Policía (Radio Patrulla 101), Bomberos (102, matriz
505559), Cruz Roja (131) y médicos. Además es importante que
anote los números de la Dirección Nacional de la Defensa Civil
(439433 y 455441) y de la Junta Provincial de la Defensa Civil
de Pichincha (469009 y 462515). La mochila con todos los
artículos básicos debe estar ubicada a la salida de la casa,
en un sitio donde toda la familia conozca. Para emergencias
también está disponible el 911.

Seis pasos después del terremoto * Lo primero es tratar de
localizar heridos para administrarles primeros auxilios; luego
hay que realizar varias inspecciones del área de su vivienda
con mucho cuidado y trate de ubicar rupturas en tuberías de
aguas servidas, agua potable, además localice cortocircuitos y
desconecte los servicios dañados. También es importante que
ubique los daños estructurales en su vivienda para
apuntalarla, pero si son muy graves es mejor que salga hacia
un campamento de evacuación o albergue porque con movimientos
secundarios su casa puede terminar de caerse. Otro punto
básico para tomar en cuenta es la limpieza de derramamientos
de sustancias peligrosas como aceites, gasolina,
desinfectantes e insecticidas.

Para tomar en cuenta * Antes de realizar las inspecciones no
olvide utilizar zapatos de goma y reúna a su familia para
sintonizar la radio y escuchar las instrucciones de la Defensa
Civil.

Un plan familiar * Para estar más seguro es mejor tener un
plan familiar que involucre: tener un punto de reunión y una
estrategia durante la emergencia. Tener claro quién se va a
encargar de qué. Si los niños están en el colegio y los padres
en el trabajo, el plan familiar debe distribuir
responsabilidades y un punto común de encuentro donde todos
deben llegar, por ejemplo el parque que está frente a la casa.
Un plan de contingencia familiar es vital y si se cumple, los
efectos se minimizan. Los jardines de infantes y escuelas
deben convertirse en albergues y puntos de reunión si el
evento es durante el día. (Texto tomado de El Comercio)
EXPLORED
en Ciudad Baha

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