Alternativas A La Crisis


Publicado el 25/Octubre/1998 | 00:00

Guayaquil. 25 oct 98.

1.- Introducción.

1.1 Reconocimiento de la gravedad del problema.

Durante los últimos años, y de manera especial los últimos 18
meses, de una manera creciente, los diversos sectores de la
sociedad ecuatoriana han ido reconociendo la existencia de un
grave problema económico, que ha llevado a un ambiente
generalizado de pesimismo, y de gran preocupación, que hoy se
vive en el Ecuador.

Tal percepción no es irreal. De hecho, el Ecuador vive, por
factores acumulados y circunstanciales del momento presente,
la situación económico financiera más difícil de la segunda
mitad del siglo, vistos no solamente los elementos que
configuran la crisis, sino además sus potenciales
consecuencias.

1.2 Factores acumulados y circunstancias presentes

Durante los últimos años, una serie de hechos han ido
deteriorando y complicando el panorama económico ecuatoriano:
La interrupción del plan económico 1992-96, ocurrida en 1995;
la gran inestabilidad política posterior que culminó con la
destitución del Presidente de la República, la caída del
precio del petróleo y la incapacidad del interinato para
resolver la crisis que se vivía. Los efectos del fenómeno de
El Niño y de otros fenómenos naturales, produjeron pérdidas no
comparables con ningún otro fenómeno natural anterior. Estos
elementos, junto a la crisis de gobernabilidad y de
inseguridad jurídica del Ecuador, han ido generando el proceso
que, frente a la grave situación financiera internacional,
componen todos los elementos del cuadro actual.

1.3 Soluciones sin cálculos políticos y con la participación
de los diversos sectores de la sociedad.

Dado que el objetivo de esta propuesta es mucho menos
diagnosticar y mucho más presentar alternativas de solución,
solo debo mencionar que no habrá salida posible sin un
renunciamiento a los cálculos políticos y de intereses
sectoriales que tradicionalmente condicionan las decisiones de
dirigentes y partidos, gremios y sectores. Más aún, no será
posible una salida a la crisis sin la participación de los
diversos sectores que tienen que aportar a las soluciones.

De hecho, sería un gravísimo error el pretender que "medidas
económicas" vayan a solucionar la crisis. No hay campo ya para
que las tradicionales "medidas" o acciones de gobierno saquen
al Ecuador de donde se encuentra, y las soluciones demandarán
como se verá más adelante, un compromiso de todos los sectores
de la sociedad.

2.- ¿Por dónde comenzar?

2.1 El orden de los factores sí altera el producto

Cuando una situación económica es tan grave como la actual, se
vuelve esencial para poder intentar una solución exitosa,
detectar una secuencia, un orden lógico en el conjunto de
acciones que la sociedad debe aplicar, para que dichas
acciones tengan un resultado positivo y se logren los
objetivos perseguidos.

Hoy el Ecuador vive un muy significativo déficit fiscal;
coexistiendo con un déficit en la balanza comercial y en la
cuenta corriente de la balanza de pagos. Nuestro país tiene la
más alta inflación de Latinoamérica, la deuda externa más alta
en relación al PIB y al número de habitantes en todo el
continente. Vive también una situación de estancamiento del
sector productivo, todo esto con repercusiones de mucha
consideración en el sector financiero nacional.

Por supuesto, el deterioro social, frente a una situación
económica como esta, es evidente, y las consecuencias sobre
los sectores más desposeídos son conocidas en el país.

De hecho, el gobierno comenzó ya un ajuste que, a la luz de
las cifras era absolutamente necesario. Pero la sociedad no
percibe que esas medidas van a dar soluciones de fondo a los
problemas del estancamiento, y de la debilidad de los sectores
productivos del país, al tamaño del sector público, entre
otros. ¿Cuál es el orden para desenrollar el ovillo?

2.2 El establecimiento de una caja de convertibilidad

Cuando hace ya dos años se propuso en el Ecuador un esquema de
convertibilidad de la moneda, fui invitado por la Universidad
Politécnica, Diario EL UNIVERSO y las cámaras de la Producción
a realizar un análisis del tema, tema que se realizó vía
satélite desde México. En aquella ocasión, se pudo explicar
qué era una caja de convertibilidad, cuáles eran sus
beneficios y cuáles sus costos. La conclusión en aquella
ocasión fue que todos los beneficios potenciales que una caja
de convertibilidad brindaba, podían obtenerse mediante una
serie de acciones de política económica y modernización de la
sociedad, y que, por lo tanto, no era necesario, en ese
momento, asumir los costos potenciales que tenía la
convertibilidad.

La situación hoy es diferente. Durante estos dos últimos años,
como consecuencia de los factores que ya se han mencionado, el
deterioro de la economía ha sido tan grande, que los
beneficios de ir a un esquema de caja de conversión exceden en
mucho a sus potenciales costos. Más aún, y es el objetivo
principal de esta ponencia, es la primera y más importante
condición que debe cumplirse, para lograr el rescate de la
economía ecuatoriana y de la sociedad toda.

3.- ¿Por qué una caja de convertibilidad?

3.1 El problema de la tasa de interés

En 1992 el país tenía una alta tasa de interés, producto de
una inflación que se había mantenido por 5 años. A esa fecha,
era el más largo período de inflación de la historia
ecuatoriana, generado fundamentalmente por el déficit fiscal
de 1987-88 y por la falta de una reforma profunda posterior a
esa grave distorsión fiscal.

En 1992 se inició con éxito un programa de estabilización y de
modernización de la economía ecuatoriana. La inflación se
logró bajar de más del 50% a menos de 25%, las reservas
monetarias que casi no existían alcanzaron en 24 meses el
nivel más alto de la historia. Se realizaron profundas
reformas que no viene al caso citar.

Ese programa contemplaba además privatizaciones, reducción del
tamaño del sector público, y reformas estructurales. En esas
áreas, por razones que la historia analizará, no se completó
todo lo programado. El conflicto armado de 1995 obligó a la
elevación de las tasas de interés (que habían venido bajando)
a niveles reales sumamente altos, para precautelar las
reservas monetarias internacionales, cosa que se logró con
éxito. De haber continuado el programa económico, que se
interrumpió por razones que el país conoce; de haberse logrado
más privatizaciones y reducciones del tamaño del Estado, que
no se lograron por razones que el país también conoce, se
habría podido obtener, al final de ese programa, una sensible
baja en la tasa de interés. De hecho, quienes colaboraron en
el programa económico 92-96 que quedó trunco en 1995, saben
que uno de los objetivos era llegar al final del mismo con una
nueva moneda (no caja de convertibilidad) a una paridad de 2,5
ó 3 "nuevos sucres" por dólar, con un estado reducido, y con
una inflación controlada.

Esto no se dio, pero lo que sí se dio luego de las crisis de
confianza que se suscitaron, fue el mantenimiento de altas
tasas de interés reales, para evaluar el exitoso modelo
cambiario que evolucionó desde 1992 hasta la fecha de hoy.
Implícito en esto estaba el mantener la demanda de dinero,
condición esencial para la estabilidad de cualquier economía.

Este período, el mayor de nuestra historia económica en el
cual han prevalecido tasas de interés nominales de 60 ó 70% y
tasas reales de dos dígitos en forma sostenida, han producido
una situación de extrema gravedad en los sectores productivos,
con una secuela obvia sobre el sistema financiero.

A su vez, la deuda pública en moneda nacional tiene que
emitirse a tasas que agravan la situación fiscal, y el Banco
Central del Ecuador, bastión de la supervivencia económica de
los últimos años, institución a la cual el país debe
agradecer, se ve a su vez obligado a emitir instrumentos de
control de liquidez a tasas de interés tan altas, de suerte
que acumulan un importante déficit cuasi fiscal, cuyos efectos
sobre la economía se asimilan a los del déficit fiscal. Se
produce así un perverso círculo vicioso que es menester
romper.

Por lo tanto, el ovillo tiene que desatarse por la tasa de
interés. En los actuales momentos, esto es lo más importante
que debemos lograr. Si de forma urgente la tasa no baja, es mi
opinión que todos los programas van a quedarse truncos y que
no van a ser exitosos.

Por supuesto, lejos está esto de recomendar aquellos esquemas
absolutamente fuera de toda lógica económica, de bajar por ley
o decreto la tasa de interés, pretendiendo ir contra la
realidad del mercado. Esto es una cosa del pasado, contra la
cual muchos luchamos en el Ecuador, hasta obtener que el
sistema de fijación oficial tan pernicioso fuese abolido.
Entre los efectos que produce una caja de conversión, está el
de bajar los niveles de las tasas de interés a lo que es el
nivel internacional, más un diferencial que refleja el riesgo
país.

Ciertamente que muchas son las razones por las cuales el
Ecuador es un país de alto riesgo, pero aún así, la tasa de
interés no estaría más de 5 ó 6 puntos por encima de la tasa
internacional. Entre el 60% o más en que puede ubicarse por
muchos meses más la tasa de interés debido a las presiones
inflacionarias y la inseguridad que perciben los agentes
económicos, y el 14 ó 15% que sería la tasa de interés bajo un
régimen de convertibilidad no debo explicar cuáles son los
efectos sobre la capacidad de pago de los sectores
productivos, sobre la capacidad de recuperación de cartera de
la banca, sobre la reducción de costos en las operaciones de
mercado abierto del Banco Central, y sobre el pago de
intereses de la deuda denominada en sucres que actualmente
tiene el presupuesto del Estado.

3.2 Tasa de interés y sector privado como motores de la salida
a la crisis

Los argumentos arriba expresados tienen que ser complementados
con el examen de cuáles podrían ser los motores de la salida a
la crisis:

*¿El Estado? Sencillamente por antihistórico, y por carecer de
los recursos, no podemos pensar que una oleada de inversión
pública es lo que nos va a sacar adelante. Más bien la
solución requiere de una reducción en el tamaño del Estado.

*¿El mercado internacional? No es el objetivo de esta
propuesta analizar la situación internacional. Sobre este tema
tendré la ocasión de dictar un ciclo de conferencias en la
prestigiosa universidad de Northwestern en el semestre de
invierno, cuyo texto pondré en su momento a disposición de mis
conciudadanos, pero no es razonable asumir que en el corto
plazo la economía internacional va a ser lo suficientemente
fuerte para hacer aumentar de tal manera nuestras
exportaciones como para salir de la crisis.

*¿Financiación Internacional o Inversión Extranjera directa?
Esto es igualmente irreal. La economía ecuatoriana no presenta
indicadores que la hagan susceptible de recibir crédito o
inversión, y, además, la situación financiera internacional es
más bien restrictiva.

Se torna por lo tanto esencial entender que con medios
propios, con decisiones internas, debemos construir bases de
confianza para la recuperación. Debemos comprender además que
toca al sector privado, a los sectores productivos del país y
a su sistema financiero general, la producción que nos
permitan crecimiento económico y bienestar social.

El establecimiento de una caja de convertibilidad es por lo
tanto el único mecanismo en las actuales circunstancias
internas y externas, que permitirían aliviar al sector
productivo, desahogar las presiones que hoy agobian al sector
financiero, y generar las condiciones de estabilidad que de
otra manera no se podrían lograr, para que así, tomando luego
otras acciones que pasaremos a enumerar, se pueda sacar al
país de su actual situación.

3.3 Refinanciación de los sectores productivos

La crisis que se está viviendo ha llevado a muchos sectores a
plantear la necesidad de leyes especiales, y de apoyos del
sector público para refinanciar a las empresas y precautelar
la integridad del sistema financiero. Algo similar a lo que se
tuvo que hacer con la famosa "sucretización" de la deuda
externa privada en la década de los 80.

Es mi deber advertir que tales esquemas normalmente llevan
subsidios, y que los mismos terminan siendo pagados por los
más necesitados de la sociedad.

Cualquier esquema de salvamento de los sectores productivos
ciertamente necesario, que se sustente en arreglar plazos más
largos, pero manteniendo tasas reales de interés para que no
haya subsidios, no lograría su cometido, por lo insostenible
del sistema actual de tasas.

Un esquema en el cual la tasa sea subsidiada, tendría
perniciosos efectos sobre la economía nacional, redistribuiría
el ingreso a favor de quienes son dueños de activos,
favorecería a los deudores agresivos por encima de los
responsables, y terminaría costándole al pueblo ecuatoriano,
ya que, sea a través de líneas del Banco Central que hoy
felizmente por ley dicho instituto no puede conceder al sector
privado, o sea a través de riesgos cambiarios o de otra
naturaleza asumidos por entidades del sector público, el peso
de una reestructuración de pasivos de esa naturaleza
terminaría recayendo en todos los ecuatorianos para
fundamentalmente en los que menos tienen.

Más aún, cualquier esquema que artificialmente trate de
arreglar el problema de los pasivos, y que genere importantes
subsidios, pondría al país en difícil situación frente a los
organismos crediticios internacionales, con los cuales, dadas
las actuales circunstancias financieras internacionales, se
debe mantener una relación provechosa y de no confrontación.

Sin embargo, al aplicarse la convertibilidad, se impone por
lógica la creación de los mecanismos de refinanciación del
sector productivo tan necesitados o indispensables para salir
de la crisis, sin que en este caso se necesite subsidio alguno
en la tasa de interés y sin que haya efecto redistributivo
alguno que sea nocivo para la sociedad.

Encaminada pues la caja de conversión, se torna mucho más
fácil y aplicable el esquema de recuperación empresarial y del
sistema financiero que el Estado puede y debe estructurar, con
el apoyo de la CFN, de las autoridades monetarias y con la
colaboración del Congreso y del propio sector privado.

Más aún, la estructuración de las reformas legales y
operativas que lleven a la creación de una caja de
convertibilidad bien pueden estar acompañadas, paralelamente,
de las reformas legales y operativas de la reestructuración de
pasivos del sector privado, porque no hay tiempo que en los
actuales momentos se pueda perder.

4. Privatizaciones y reducción del tamaño del Estado.

4.1 Otra condición necesaria.

Una de las varias razones por las cuales los sucesivos
programas de ajuste no han logrado sacar a la economía
ecuatoriana adelante es el no haber logrado una significativa
reducción del tamaño del sector público. Si bien es cierto que
se han dado desinversiones importantes como Fertisa, Cementos
Selva Alegre, Ecuatoriana de Aviación, la Cemento Nacional y
otras inversiones del Estado, no es menos cierto que queda lo
más importante por realizar, y sobre todo, aquello que como
telecomunicaciones, electrificación, y áreas similares implica
una permanente fuente de inversión.

El esfuerzo por privatizar y achicar el estado es esencial,
para bajar los requerimientos de capital del estado, y abrir
espacio más bien al gasto social.

La pregunta es ¿cómo? Tenemos lamentablemente el triste récord
de ser el único país del mundo donde por dos ocasiones ha
fallado el intento de vender las telecomunicaciones.

4.2 Bonos especiales de privatizaciones

Me permito sugerir que mediante una ley de emergencia, se
permita al Estado ecuatoriano la emisión de bonos especiales
atados a las privatizaciones. ¿En qué consistirían esos bonos?

*Los bonos serían emitidos por el Estado ecuatoriano, a tasas
y condiciones de mercado.

*Dichos papeles fiduciarios se colocarían en el mercado
internacional, con la ayuda del Banco Mundial y de los
organismos financieros internacionales, como parte del
programa de reconversión de la economía ecuatoriana y
amparados ya en la seguridad cambiaria del nuevo sistema
monetario.

*Dichos bonos serían condición necesaria para participar en
las licitaciones de las ventas de las empresas del Estado. Más
aún, cargarían un "premio" dentro del proceso de venta. Quien
presente esos bonos tendría un premio sobre el que oferta con
dinero en efectivo.

*Los bonos que no se utilizaren para este efecto (alguien que
compra los bonos y no gana la licitación) tendrán preferencia
respecto al pago de otros instrumentos de deuda. Esto debe
negociarse con los acreedores, ya que contraviene
disposiciones de los convenios de reestructuración de la
deuda, pero dada la coherencia de un paquete como el que se
está presentando, sería aceptable a la banca.

*Se solicitaría un avalúo de los bienes privatizables al Banco
Mundial u organismo equivalente. La ley contemplaría el que,
si nadie oferta más de ese precio, quien ofrezca el precio
base con la mayor cantidad de bonos dentro de ella,
automáticamente gana la licitación.

La aprobación de una ley de esta naturaleza, más la emisión de
los bonos daría un mensaje a la comunidad internacional
sumamente positivo: En primer lugar, demostraría una voluntad
nacional y no gubernamental de ir seriamente hacia las
privatizaciones. En segundo lugar haría el proceso
irreversible, ya que las condiciones de los bonos así lo
determinan.

Esto, sumado a la seguridad cambiaria de régimen de
convertibilidad, daría al Ecuador elementos para ser atractivo
a la inversión, a pesar de su reciente desprestigio en los
mercados internacionales de la difícil situación del mercado
internacional. Al menos, este conjunto de cosas pondrían al
país en la menos débil de las posibles circunstancias.

4.3 Bonos de consolidación financiera

El país tiene que seguir fortaleciendo a su sistema
financiero. Los programas de capital mínimo y otras
condiciones que ahora existen deben aplicarse con toda
firmeza, ya que el sistema financiero no puede debilitarse.

Las fusiones o adquisiciones de instituciones por parte de
terceros, especialmente extranjeros, debe estimularse. Para
ello puede crearse un "bono de reconversión financiera"
emitido por el Banco Central, y que el instituto emisor
aceptará con preferencia para la cancelación de pasivos del
sistema para con el Banco Central previa a un cambio de
accionistas o fusión.
Al igual que los bonos de privatizaciones, estos papeles
tienen que ser discutidos y negociados dentro de un acuerdo
global con los organismos internacionales.

5.- La reforma tributaria

Recientemente un importante político ecuatoriano ha propuesto
la creación de un impuesto de un 1% a todas las transacciones
dentro del sector financiero.

Efectivamente, esa fue una propuesta realizada por mi persona
en 1995 dentro de lo que era un paquete completo no de
reforma, sino de "revolución" tributaria.

Personalmente estoy convencido de la antihistoricidad del
impuesto a la renta, de los impuestos aduaneros y del impuesto
al IVA. Sobre lo que es una "revolución" tributaria y la
antihistoricidad de los sistemas tributarios del mundo estaré
disertando en los próximos días en la Universidad de Loyola en
los Estados Unidos, y pondré estas ideas a disposición de mis
conciudadanos para que ellas sirvan en la discusión nacional.

El gravar en forma progresiva el consumo de energía doméstica
para lograr una contribución proporcionalmente mayor de los
más pudientes y favorecer las personas de menores recursos; el
gravar el consumo de recursos no renovables como los
hidrocarburos; el gravar en forma progresiva los metros
cuadrados que se usan para vivir; el gravar la tierra
urbanizada que puede ser agrícola; el gravar las transacciones
financieras; el tener impuestos al cilindraje de los
vehículos, eliminando la dependencia del sistema anterior que
prevalece en la mayoría de países del mundo, es parte de lo
que llamo "revolución" tributaria.

El otro camino es la reforma fiscal tradicional, sobre la cual
se ha hablado lo suficiente en el Ecuador, y que consiste en
mejorar el sistema actual. El Banco Central del Ecuador y el
Ministerio de Finanzas tienen suficientes proyectos, que se
han venido estudiando y se han venido tratando de aplicar en
el país.

Cualquiera que sea el camino, el esfuerzo fiscal deberá
mejorar en el país como otro elemento para salir de la crisis.

6. Conclusión.

El Ecuador vive una crisis cuyas potenciales consecuencias, de
no actuarse rápidamente, son muy graves.

Como todo sistema integrado, el sistema económico tiene
válvulas y mecanismos, por donde hay ajustes. El sistema
económico ecuatoriano tiene una válvula que ajustar más
rápidamente que cualquier otra que es la tasa de interés. El
ajuste fiscal, por más bien hecho que sea, no logrará en el
corto plazo la reducción de la tasa de interés a los niveles
que sean tolerables para el sector productivo ecuatoriano. Por
lo tanto, la recuperación de la economía ecuatoriana tiene que
sustentarse en la única opción que este momento queda para una
rápida y genuina reducción de la tasa de interés: La
aplicación de una caja de convertibilidad.

Paralelamente, se deben aplicar mecanismos de reestructuración
de pasivos del sector privado y fortalecimiento del sistema
financiero, así como diseñar estrategias como las que se han
planteado en esta ponencia para hacer irreversibles las
privatizaciones, y propender al fortalecimiento y
capitalización del sistema financiero.

Lo peor de una crisis no es su existencia, sino su
ingobernabilidad. Estamos a tiempo de controlarla, pero no
podemos esperar para actuar.


Alberto Dahik Garzozi

ex Vicepresidente Constitucional de la República del Ecuador
(Texto tomado de El Universo)

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