Alberto Dahik O La Magia Del Discurso


Publicado el 10/Julio/1995 | 00:00

Quito (Ecuador). 07 oct 95. Cuando al borde de la medianoche
del viernes Sixto Durán le pedía la renuncia a su compañero
político más amado, la suerte de Alberto Dahik parecía
jugada.

El vicepresidente se había quedado solo. Y así acudió al
Congreso el lunes, solo, rodeado de más de una docena de
guardias, y con dos o tres ministro amigos.

El gesto de Sixto no había sido concertado y fue interpretado
en los círculos de Dahik como una traición. Pero Dahik
confiaba más en la magia de la palabra y las enceguecedoras
virtualidades del escándalo, que en un régimen débil en
extremo negociado al interior del Congreso.

Desde los primeros momentos de su intervención del lunes,
Alberto dahik se trazó una meta: convertir su juicio en la
implacable disección de sus enemigos.

Si su juicio era un modo de poner al poder en el banquillo.
Dahik quiso - y lo logró que fuera otra concepción del poder
la enjuiciada: la encarnada por León Febres Cordero. Si él le
llevó al banquillo de los acusados, él se encargaría de
revolver los roles.

Si en el proceso, alguien pudiese acusarle de haber sido parte
de la intolerancia y la corrupción de la que acusaba a León,
la magia del discurso vendría en su ayuda, con recursos tan
audaces, como reconocer que tuvo miedo, que no habló antes
porque tuvo miedo del febrescorderismo. Apoyado entonces en el
discurso, desplegó toda la enceguecedora virtualidad de la
denuncia y la revelación escandalosa.

Al interior de la misma ideología, al interior de la misma
derecha, dahik marcaba la diferencia ético-política.

Las primeras reacciones de los legisladores de las distintas
bancadas políticas eran un síntoma del efecto provocado por el
discurso de Dahik. Respuestas confusas, desconcierto ante las
revelaciones; ratificación retórica de tesis partidistas. En
síntesis había asombro.

Ya no interesaban los motivos del juicio. Nadie hablaba de
cohecho y de honor nacional. Todos estaban frente a los datos
en carne viva de la corrupción, dicha sin ambajes ni rodeos.
Con la extraña paradoja: que no era un juez probo el que las
desnudaba sino uno del antiguo redil. Dahik trasladaba a la
política la vieja estrategia penal del cómplice arrepentido.

¿Las dos intervenciones de Dahik desmoronaron los votos para
la censura? Quizá. Pero lo que si es evidente es que pusieron
a los acusadores cuesta arriba, Porque en el manejo del
discurso, Dahik supo irlos, o comprometiendo, o neutralizando,
o confrontando entre sí (un perseguido como Diego delgado
¿cómo podía votar con la tesis de sus perseguidores?). Allí
surgen algunos interrogantes: las abstenciones de la
Democracia Popular; el cambio de actitud de los roldosistas.

Si las intervenciones de los interpelantes fueron grises,
grises en extremo, la contrarréplica de Alberto Dahik volvió a
conmover la memoria del régimen de Febres Cordero. después, el
debate sobró. La votación perdió importancia. El juicio había
concluido con la contrarréplica y era posible apagar el
televisor seguro de haberlo oído todo. Y de que en esas
circunstancias, tampoco había que esperar la renuncia de
Alberto Dahik. Era una especie de cínico Ave Fenix volviendo
al palacio de Carondelet desde las cenizas. Su renuncia,
ahora, ya solo depende de su voluntad y no de los compromisos
que le régimen pueda haber establecido con el
socialcristianismo y que pasarían por la salida del
vicepresidente.

Y FINALMENTE FUE ABSUELTO

En una maratónica sesión el Congreso Nacional absolvió ayer al
vicepresidente de la República, Alberto Dahik, quien enfrentó
un juicio político por cohecho y graves ofensas al honor
nacional.

Los legisladores interpelantes no lograron contabilizar los 52
votos necesarios para censurar y destituir al segundo
mandatario quien fue duramente cuestionado en las distintas
intervenciones de los diputados.

A la hora de la votación se dieron algunas sorpresas como por
ejemplo la abstención de los legisladores de la Democracia
Popular y la división en el Frente Radical Alfarista, con dos
diputados, en donde uno, Fabián Alarcón, voto a favor de la
censura y el otro, Napoleón Icaza se abstuvo de acusar al
segundo magistrado de la nación.

El denominado Frente de Centro izquierda se vio resquebrajado
en esta oportunidad ya que los votos que llevaron a la
presidencia del Congreso a Fabián Alarcón, a la hora de votar
por la censura del vicepresidente de la República, se
dispersaron.

A favor de la censura y destitución del segundo mandatario
votaron 39 legisladores pertenecientes a los partidos
políticos Social cristiano, Izquierda Democrática, Movimiento
Popular Democrático, Acción Popular Revolucionaria, un
socialista, uno del Frente Radical Alfarista y uno
independiente.

Mientras tanto que contra la censura votaron los 20
legisladores del Partido Conservador del cual el
vicepresidente Alberto Dahik es su máximo líder y se sumaron a
dicha votación un independiente y un roldosista.

Se abstuvieron de votar los ocho legisladores del Partido
Roldosista Ecuatoriano, cuatro de la Democracia Popular, uno
del Frente Radical Alfarista. Cuatro legisladores estuvieron
ausentes de la sala a la hora de la votación.

La sesión del Congreso que determinó la absolución del
vicepresidente de la República, Alberto Dahik, se inició el
jueves a las 16h48 y terminó el viernes a las 07h25.

La sesión del jueves se inició con la contraréplica del
vicepresidente de la República, Alberto Dahik, quien reiteró
que no ha cometido el delito de cohecho ni ha afectado
gravemente el honor nacional como sostienen sus interpelantes.

Una veintena de diputados intervinieron a la hora del debate.
En sus discursos se pronunciaron a favor de profundizar las
investigaciones sobre actos de corrupción, violación a los
derechos humanos, entre otros temas que fueron denunciados en
el seno del Congreso Nacional.

Proclamación de resultados

Una vez proclamados los resultados el titular del Parlamento,
Fabián Alarcón, resaltó la seriedad y responsabilidad con la
que el Congreso Nacional llevó adelante este juicio político
al segundo magistrado de la nación.

Alarcón convocó a los legisladores para mañana domingo a las
10h00 a la sesión solemne que rendirá homenaje a la ciudad de
Guayaquil con oportunidad de cumplir un aniversario más de su
independencia política.

La sesión se cumplirá en los salones de la Corte Superior de
Justicia de Guayaquil y en ella se clausurará el presente
período extraordinario de sesiones instalado el pasado 10 de
agosto.

Como fue el voto de cada bloque

En horas de la madrugada del viernes el presidente del
Congreso, Fabián Alarcón, dispuso que se tome votación
nominal. Así fueron los resultados:

Por la censura votaron:

Partido Social Cristiano: Heinz Moeller, Marco Flores, Xavier
Neira, Rafael Cuesta, Pascual del Cioppo, Antonio Andrade, Pío
Oswaldo Cueva, Germán Mancheno, Ruth Moreno, Bayardo Alvear,
Simón Bustamante, Milton Fabara, Luis Gencón, Susana González,
Tito Mendoza, Rolando Hurtado, Marcelo Noboa, Milton Ordóñez,
Raúl Rivas, Jhonny Terán, Eduardo Villaquirán.

Izquierda Democrática: Andrés Vallejo, Marco Landázuri, Italo
Ordóñez, Franco Romero, Hugo Ruiz.

Movimiento Popular Democrático: Juan José Castello, Aracelly
Moreno, César Buelva, Iván Rodríguez, Antonio Posso, Isauro
Puente, Norberto Maldonado y Pedro Lino Sánchez.

También votaron a favor de la censura un socialista, Diego
Delgado, Fabián Alarcón del Frente Radical Alfarista y el
independiente Marcelo Dotti.

En contra de la censura votaron los conservadores: Freddy
Bravo, Juan Castanier, Wilman Costa, Manuel Félix López, Luis
Cuadrado, Marcelo Saltos, Leonardo Escobar y Galo Aguirre.

Los independientes agrupados en el denominado G-11: Luis
Almeida, Guido Alava, Estuardo Hidalgo, Daniel Alvarez, Carlos
Vidal, Carlos Rivadeneira, Miguel Ramírez, Fernando Melendez,
Fabián Fabara, Humberto Delgado, Fernando Larrea y el
roldosista Ricardo Vanegas.

Se abstuvieron de votar los roldosistas: Santiago Bucaram,
Harry Alvarez, Marco Proaño, Bonifacio Morán, Homero López,
José Llerena, Jorge Vásquez y el alfarista Napoleón Icaza.
La Democracia Popular con us diputados: Carlos Vallejo, José
Cordero, Reynaldo Yanchapaxi, Fanny Uribe y el independiente
Rodrigo Suárez se abstuvieron de votar.

Estuvieron ausentes de la sala a la hora de votar los
legisladores Vinicio Velóz y Ernesto Pontón de Izquierda
Democrática, Mario Loor del Partido Social cristiano y Serbio
Moreno de Concentración de Fuerzas Populares. (Política)
(Diario HOY) (2A)

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