Machala. 15 feb 2001. Las denuncias persisten y la justicia tarda
en medio del temor de las colegialas que están amenazadas.

Año 1997. Una adolescente estudiante del colegio femenino Machala,
apoyada por sus padres, denunció por presunto acoso sexual al
profesor Carlos Rivas. Un año después, por la contundencia de las
pruebas, el maestro fue sancionado por la Dirección de Educación
de El Oro con la suspensión de su sueldo por 30 días.

Actualmente, en la Subsecretaría de Educación en Guayaquil se
ventila un proceso administrativo para la destitución de Rivas,
mientras en el Juzgado Tercero de lo Penal de Machala está en
etapa sumarial un juicio por el delito de acoso sexual.

En el mismo plantel, en 1999, el profesor Juan José Hall es
acusado, entre otras presuntas irregularidades, de haber acosado
sexualmente a una estudiante del 3º curso, de 15 años.

La menor dejó el colegio Machala y al año siguiente se fue a
estudiar en el Juan Montalvo, de donde Hall se la llevó. En estos
días, el profesor convive con la joven y en otra casa con su
esposa y dos hijas, según Estela Revilla, familiar de la ex
estudiante.

Pese a las denuncias y pruebas existentes, los dos presuntos
acosadores siguen dictando clases y en estos días toman exámenes
del tercer trimestre a cientos de alumnas.

Más denuncias

Los dos casos no son los únicos en el colegio Machala: los
docentes César Salcedo, Víctor Garzón y Ángel Monserrate han sido
denunciados por el mismo delito. Los dos primeros continúan en el
plantel y Monserrate renunció a su cargo y se fue a España.
De las menores afectadas solo una permanece en este
establecimiento.

En la provincia también hay otras denuncias similares contra un
docente del colegio Ismael Pérez Pazmiño y de un profesor de una
escuela rural de Zaruma.

Pruebas retenidas

Las denunciantes culpan al rector del establecimiento, Víctor
Barzallo, y al director de Educación, Franklin Serrano, de no
agilizar los trámites para separar a los docentes involucrados.
Contra el profesor Víctor Garzón la estudiante acosada presentó
como prueba un casete con una grabación en la que él propone
llevarla a un motel. La evidencia fue entregada hace tres semanas
a la orientadora vocacional, Eva Aguilar.

Víctor Barzallo, en una entrevista con este Diario, informó en
primera instancia que todas las pruebas han sido enviadas a la
Dirección de Educación, pero al indagarle sobre el casete afirmó
desconocer su existencia. Al insistírsele aseveró: "Ya voy a pedir
a la orientadora, mediante oficio, que me entregue todo".

Según Barzallo, las denuncias obedecerían "a una rivalidad entre
grupos de profesores. Yo asumí el rectorado en enero del 2000 y ya
me he cansado de pedir que la Dirección de Educación actúe. La ley
no me permite que yo sancione estos casos y peor que separe porque
sí a un profesor".

El director de Educación explicó que al momento ha formado una
comisión para que reúna las pruebas correspondientes.

Serrano dijo que las alumnas denunciaron también una serie de
supuestas anomalías cometidas por el rector en el colegio Machala,
como cobros indebidos en matrículas, cuotas para acondicionadores
de aire y para comidas.

Ayer, las alumnas rendían sus exámenes en un ambiente de temor.
"No queremos que esto solo quede en escándalo, queremos una
sanción ejemplarizadora", mencionó la dirigente estudiantil,
Vanessa Luzuriaga.

Marcha contra la injusticia

"Hay profesores morbosos, dicen tú eres bonita, me gustas, nos
invitan a salir o caso contrario amenazan con dejarnos de año",
dice Karen (nombre ficticio), de 16 años, estudiante machaleña.

Cansadas de esta realidad y armándose de valentía, las estudiantes
del colegio Machala organizaron una marcha que terminó en la
Dirección de Educación, el pasado 31 de enero, y sirvió "para
destapar todas estas injusticias".

"Nuestra situación era y es muy crítica, desastrosa. Nos hemos
movilizado a la Dirección (de Educación) porque aquí no se hace
nada, queremos justicia", afirma Vanessa Luzuriaga (18 años),
presidenta de la Asociación estudiantil del establecimiento.

Esa oportunidad sirvió para que la prensa local se haga eco y
actúe en apoyo la Defensoría del Pueblo de El Oro, la Coordinadora
de Mujeres de esta provincia y otras entidades de defensa de la
mujer y la familia, no obstante hasta ayer no se iniciaba ningún
proceso penal.

Dolores Mogrovejo, presidenta de la Federación de Estudiantes
Secundarios del Ecuador (FESE) en El Oro, menciona que "son
constantes los enamoramientos e invitaciones a salir" y las
estudiantes de los sextos cursos temen, incluso, no poder
graduarse.

Tía: Que Dios haga justicia

MACHALA.- "Ese hombre la ha perturbado mentalmente, ella dejó sus
estudios y ahora incluso ha amenazado con una navaja a su abuela
acusándola de estar en su contra", menciona Estela Revilla,
pariente (tía) de una menor que supuestamente convive con el
profesor Juan José Hall.

Hall es uno de los acusados por presunto acoso sexual en el
colegio femenino Machala y su sanción es analizada por las
autoridades educativas mientras él sigue en el plantel.

Revilla dice que su familiar tenía 15 años cuando estudiaba en el
3º curso y en ese lapso sus padres se separaron. "Su madre se
enteró que el maestro la molestaba y en vez de comprenderla la
botó de la casa y ella vino a vivir conmigo".

"El año pasado le pedí al profesor que la dejara en paz, opté por
cambiarla de colegio y presenté una denuncia por acoso sexual en
el Juzgado Segundo de lo Penal. Al iniciar ese año lectivo, en
abril del 2000, la siguió molestando hasta que ella se escapó para
vivir con él en un cuarto aparte", relata.

Con lágrimas, la mujer no se explica "cómo es que la convence. Él
tiene su hogar y dos niñas, y un día tuve conocimiento de que la
verdadera esposa maltrató a mi familiar y la dejó semidesnuda en
el parque central".

"Ella es menor de edad, de origen humilde y está destruida,
incluso dicen que ya está embarazada. Ojalá haya autoridad que
sancione al profesor, si no ojalá Dios haga justicia algún día",
expresa.

Profesor Hall: Todo es falso

MACHALA.- El profesor Juan José Hall, acusado de acoso sexual y de
convivir con una ex alumna del colegio Machala, afirma que "todo
lo que se dice son mentiras".

No da su edad pero sus facciones y versiones de sus compañeros dan
cuenta que está por los 50. De contextura mediana y mirada
esquiva, apoyaba sus manos en el escritorio sobre el que reposan
varios exámenes, que minutos antes había tomado a las alumnas del
3º curso del plantel.

Agrega que las denuncias, "sencillamente son calumnias vertidas
dentro del mismo plantel, pero que todo se está aclarando mediante
pruebas presentadas en la investigación. Las denuncias son
elaboradas aquí mismo y he expuesto documentos que indican que
todo es mentira", explica.

Reafirma que él no convive con ninguna joven. "Yo estoy viviendo
con mi familia".

Al indicarle que esa versión la dieron el director de Educación,
Franklin Serrano, y Estela Revilla, familiar de la menor, es
tajante: "Será su palabra contra la mía, pero eso es mentira y la
señora a lo mejor dice eso porque no se llevan y tienen problemas
familiares".

Que lo boten del plantel

MACHALA.- Martina (nombre ficticio) estudia en el colegio Machala
en 6º curso y está por incorporarse. De tez trigueña, 18 años y
medio de edad.

Su rostro refleja sufrimiento y sacrificio. Desde hace dos años
estudia por las mañanas y trabaja de 13h00 a 21h00 en un local de
comidas por un sueldo de 50 dólares.

Sentada sobre una tabla junto con su mamá y hermanas, la joven
relata su historia en el colegio Machala:

"En cuarto año, el profesor Víctor Garzón me empezó a molestar y
me hacía citas, pero yo nunca las acepté. Como él era dirigente de
curso yo entré a la selección de básquet y en una práctica en el
Colegio de Periodistas me llevó a un lado y trató de besarme. Yo
no me dejé y corrí donde mis compañeras.

"Después me seguía molestando y me preguntaba por qué no me dejé
besar. Así siguió todo el año escolar.

"En quinto año solo me dio clases hasta el primer trimestre y
luego pasó a ser inspector general, por lo que no tuvo oportunidad
de molestarme, solo lo hacía de vez en cuando.

"Como mi mamá estaba enferma, para 6º año, en marzo del 2000 acudí
a pedir matrícula sola y ahí me detuvo y me dijo que si los otros
años no me he quedado, este de seguro perdería.

"Tuve miedo y me negué a ir a clases, pero ante la insistencia de
mi hermana confesé que el profesor me amenazó y no le avisé por
temor.

"Con mi hermana y mi mamá que se enteró por medio de mi hermana
acordamos grabar todo lo que él diga con un aparato que prestamos
a un primo que trabaja en una radio.

"Me citó en varias ocasiones y no logré grabar, hasta que le
acepté que nos veamos en el parque central donde me dijo un poco
de cosas, que vayamos a un motel, que hagamos el amor y que no
pasará nada, y que si no aceptaba ya estaba quedada de año. Yo ya
no tuve miedo porque tenía la grabación.

"Pido que a ese profesor lo boten del colegio y no lo acepten en
otro, porque el mismo daño que está haciendo aquí va hacer en otro
lado", expresó angustiada. (Texto tomado de El Universo)
EXPLORED
en Ciudad Machala

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