560 Hectareas De Camaron Se Perdieron En Manabi


Publicado el 17/Noviembre/1997 | 00:00

Quito. 17 nov 97. Las aguas del Océano Pacífico entraron con
fuerza al pueblo y cubrieron 25 cuadras. Los perjuicios
económicos ascienden a 2,1 millones de dólares.

La suerte de cuatro mil habitantes de Cojimíes parece estar
echada. La llegada del fenómeno de El Niño y la falta de
respuesta por parte de autoridades cantonales y provinciales,
amenazan con convertirlo en un pueblo fantasma.

Y los primeros síntomas se sintieron la semana pasada. Las
aguas del Océano Pacífico entraron con fuerza al pueblo y
llegaron hasta las puertas de las casas en las 25 cuadras que
lo forman. También rompieron los muros de las camaroneras de
la zona y afectaron 560 hectáreas que estaban listas para
cosechar. Las pérdidas económicas ascienden a 9.224 millones
de sucres (2,1 millones de dólares).

Los daños fueron identificados en Pedernales, Solima, Beche,
Chebe, Bellavista, Cojimíes y Guananú, en Manabí. Cojimíes es
una punta rodeada de agua de mar y río que se inunda cada ocho
horas de acuerdo a las mareas. En ocasiones se inunda dos
veces por día. A 1.500 pies de altura se observan las casas
como si flotaran y a sus propietarios con el agua hasta la
cintura.

En esa parroquia rural de Pedernales no hay tierra firme, solo
una arena plomisa que está en las calles y patios que
dificultan el andar. En algunos sitios, especialmente hacia el
norte, en la confluencia del río Cojimíes con el mar, están un
metro bajo el nivel de la marea más alta. De ahí que la
Defensa Civil de Manabí calificó a la zona como de alto riesgo
por su ubicación.

Lo más grave de la situación, según Rodrigo Vélez, productor
camaronero, más que la pérdida económica, es la preocupación
por los habitantes de Cojimíes que están condenados a morir si
se presenta una emergencia. La razón: no tienen una carretera
estable que les permita salir con rapidez hacia Pedernales. La
única vía utilizable es la playa, pero cuando la marea está
seca.

Vélez señala que entre la bajamar y la pleamar los habitantes
de Cojimíes apenas tienen tres horas para salir. "Es común ver
camionetas y camiones recorrer los 34 kilómetros de playa a
grandes velocidades, que a veces superan los 100 kilómetros,
para ganar el otro extremo".

Pero ese recorrido es peculiar. Las mareas pueden cambiar la
forma de la playa según la intensidad. Por ejemplo: hace dos
semanas la fuerza de las olas, abrió grietas en diferentes
sectores. La más visible era una de dos metros de ancho por 50
centímetros de profundidad en la playa. Un camión, cuyo
conductor desconocía el cambio, quedó enterrado.

Para cruzar ese tramo van los conductores más experimentados,
si alguien no conoce el camino, es mejor no arriesgarse, dice
Vélez.

Los aguajes tienen diferente altura en Cojimíes. Según la
tabla de mareas del Instituto Oceanográfico de la Armada
(Inocar) los más fuertes se produjeron en agosto. Ahí las olas
alcanzaron una altura de hasta 3,40 metros. En septiembre las
olas alcanzaron 3,70 metros y en octubre aumentaron 10
centímetros más, según los camaroneros. La presencia de
lluvias torrenciales aumentó el caudal del mar y la magnitud
de las olas frente al poblado y los caseríos de pescadores y
larveros, asentados al filo de la playa.

El Municipio de Pedernales tiene un proyecto para construir
una carretera entre las montañas que permita la comunicación
entre las dos poblaciones. El costo del proyecto es de 3.700
millones de sucres, pero por falta de recursos no se lo puede
ejecutar. Pedernales no tiene problemas por inundaciones. Está
ubicado a 100 pies (30 metros) sobre el nivel del mar.

La vía marginal del norte que comunica San Vicente, Jama,
Coaque, Canoa, Briceño, Matal y Pedernales está en buen
estado. En el tramo Jama y Coaque un puente de hormigón armado
de 30 metros se cayó por la correntada del río que cruza la
zona.

La producción amenazada

En hectáreas, datos de 1997

Zonas Manglares Camaroneras
Pampanal 1.478,7 50,6
Changuaral 4.065,6 190,8
Isla Calchimalero 402,6 68,2
Valdez 5.966,5 655,5
San Lorenzo 3.350,3 80,7
La Tola 1,172,2 969,8
Los Peñas 0 3,1
El Porvenir 3.971,3 1.103,9
Calderón 58,7 55,5
Río Verde 0 326,2
Atacames 52,5 601,4
Tonchigue 0 210,7
Muisne 144,8 887,2
Mareas 75,5 1.200,7
Las Manchas 180,1 200,9
Puerto Nuevo 430,4 1.707,5
Punta Bolívar 112,4 967,8
Cojimíes 560,6 1.381,9
San José 198,0 653,7
Lechugal 150,6 274,7
Cañaveral 184,3 837,1

Guayas: un puente roto

En las poblaciones costeras del Guayas las vías y puentes se
batieron entre dos fuegos: los aguajes y las aguas lluvias que
bajaban de los cerros este fin de semana. Manglaralto resultó
la primera afectada y quedó aislada de las otras poblaciones
de Manabí por el norte y Santa Elena por el sur.

En el balneario de Olón, el puente bayle que fue construido
por emergencia tras la lluvia del 25 de marzo pasado, está
cediendo y ayer sufrió un rompimiento de sus bases por las
aguas de lluvias que bajan de los cerros y del mar que entró
por el aguaje. Las autoridades optaron por aislar el puente y
utilizar otra vía para que los vehículos que circulan a Puerto
López y otros puntos continúen sus recorridos.

En la mañana de ayer la cooperativa de transportes Manglaralto
tenía problemas para continuar su ruta que concluye en
Jipijapa (Manabí). Los choferes esperaron más de dos horas
hasta que bajen las aguas.

El reporte de las costas de la Península no traía
consecuencias mayores. En La Libertad se habían tomado medidas
de precaución ante la ya anunciada presencia de aguajes que
unido al aumento podrían causar inundaciones en las
poblaciones. El Municipio protegió el malecón, colocando
rocas. En Salinas la capitanía del puerto reportó un oleaje
normal en los cantones La Libertad, Santa Rosa, Ayangue, San
Pablo y Palmar. Redacción Guayaquil

10 mil devotos rezan

Romeriantes de 19 cantones de Manabí y devotos de provincias
como Guayas, Los Ríos, Tungurahua, Riobamba... piden en sus
plegarias a la virgen de Monserrate de Montecristi que El Niño
ponga un alto a sus travesuras. Entre el sábado y domingo
llegaron al santuario unos 10 mil seguidores, 3 mil de ellos
eran jóvenes que partieron de Portoviejo a las 23h00 del
sábado; y tras una caminata de 8 horas recorriendo 32 kms.
arribaron a la imponente catedral que se erige al pie del
cerro de Montecristi.

Con los pies adoloridos y el rostro sudoroso Vanessa, una
joven de 17 años que pertenece a un grupo religioso de la
capital manabita, cuenta que su deseo de recorrer hasta el
sitio de la virgen fue para pedirle a esta que cesen las
fuertes lluvias, pues ya ha cobrado sus primeras víctimas en
Manabí.

Para Luceti, estudiante de tercer año de la Universidad Laica
Eloy Alfaro de Manta, las plegarias por lo menos tuvieron eco
durante el trayecto pues las lluvias no se presentaron hasta
pasadas las 10h30 cuando una fuerte precipitación cayó. En
primera instancia fue como un manto refrescante frente a la
intensa humedad imperante de 82%, después ella, su madre y 3
hermanas y unos 5 mil caminantes buscaban ponerse a buen
recaudo mientras el cielo se tiñó de gris e incrementó el
volumen de las precipitaciones. Redacción Manta

La Amazonia afectada

28 familias damnificadas es el saldo que dejó una fuerte
tempestad caída en Puyo la tarde del viernes. El fenómeno se
produjo a las 15h00 y se caracterizó por un intenso aguacero,
descargas eléctricas y ráfagas de viento. "El cielo oscureció
de un rato para otro. Parecía el diluvio y el viento soplaba
fuerte. La casa temblaba", dice Ana Eva Zavala. Ella es una de
las 20 familias que sufrieron pérdidas en la cooperativa de
vivienda popular Carlos Plaza Aray, ubicada a 6 kms. de Puyo
en la vía a Tarqui.

Llegar a este bastión habitado por personas de escasos
recursos, es ingresar a un sitio donde se evidencia los daños
que puede ocasionar un fenómeno natural. Sus casas están
viradas y sin sus techos de zinc. "Las hojas volaron. La
fuerza del viento las arrancó, en algunos casos con todos los
palos donde estaban clavadas", dice Alfredo Yansapanta.

Recorrer su única calle de acceso, una pequeña y angosta vía
de 400 metros de largo y cuatro de ancho, solo afirmada, es
descubrir las modestas viviendas que perdieron parte, algunas,
y otras totalmente sus techos. Allí están asentadas 65
familias, quienes obtuvieron un solar de terreno dentro de un
programa político. Pero carecen de los servicios básicos. La
arquitectura de las "medias aguas" es rústica ya que los
mismos moradores levantaron sus casas, en su casi totalidad,
de madera.

Los ingresos que perciben apenas les alcanza para comer
medianamente. "Para reparar los daños no tenemos. Somos pobres
y pedimos ayuda", dice Verónica Vargas quien hace tres meses
tuvo trillizas. "Sin techo en mi casa, el agua entró todita y
mojó la ropa, el colchón, dañó los víveres. Para dormir
pusimos los plásticos para guaresernos y la Defensa Civil nos
dio un colchón y unas cobijas". Efectivamente, la Junta
Provincial de Defensa Civil de Pastaza acudió al sitio la
misma tarde del viernes.

Tiene una evaluación preliminar del alcance del fenómeno. Son
20 las familias que recibieron los impactos de la tormenta.
"Los daños son básicamente en los techos, hay dos viviendas
caídas, árboles rotos y sembríos familiares afectados",
informó el coordinador de la Junta, Patricio Jácome. Empero,
se negó a cuantificar montos. "En todo caso estableceremos
cantidades para pedir apoyo de la Dirección y entregar la
ayuda que estas familias necesitan". Asimismo, un árbol cayó
en un bloque de aulas de la escuela fiscal Vacas Galindo y en
el coliseo.

Jácome anticipó que se entregarán hojas de zinc, herramientas
de construcción, cobijas y raciones alimenticias, "según las
necesidades". Redacción Puyo. (Texto tomado de El Comercio)

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