500 Personas Intentaron Tomarse La Asamblea


Publicado el 21/Marzo/1998 | 00:00

Quito. 21 mar 98. Ayer a las 10h40 cerca de 500 personas entre
dirigentes barriales, policías vestidos de civil, estudiantes,
esposas de los agentes y menores de edad que rompieron la
valla de ingreso a la Academia de Guerra cuando la Asamblea
Nacional laboraba normalmente.

La guardia militar, formada por unos 20 uniformados, resultó
impotente ante el asalto.

Los incidentes terminaron con tres detenidos Luis Sáenz,
dirigente de las brigadas barriales, el Subteniente de policía
Fredy Enrique Avalos Tello y el Cabo de policía Rodrigo
Rodríguez; así como dos heridos, el Sargento del Ejército
Miguel Pazmiño y el Cabo del Ejército Edgar Jurado.

En el enfrentamiento también se secuestraron a tres militares,
en tanto que en la Academia se retuvo a algunos policías y
dirigentes barriales.

Piden autonomía

Todo empezó cuando a las 8H30 se concentraron alrededor de
unos 30 vehículos, entre buses, camionetas y patrulleros en el
peaje de la Autopista General Rumiñahui para dirigirse en
caravana hacia la Asamblea. La encabezaba una chiva de la
empresa Cayapas Tour que emitía música bailable, consignas a
favor de la creación del Ministerio de la Policía y en contra
de que esta institución pase a formar parte de las Fuerzas
Armadas.

En el peaje, el coronel Mario Segovia, jefe policial de las
brigadas barriales y segundo comandante del Regimiento Quito,
informó que la Policía acompañaría a los brigadistas en señal
de apoyo porque iban a la Asamblea a pedir se incluya en la
Constitución el concepto de seguridad ciudadana que
respaldaría el proyecto del Operativo 112.

Ahí mismo repartían hojas volantes exigiendo "fortalecer y
respaldar la labor de la institución policial, como único
organismo encargado del mantenimiento del orden y seguridad
interna del país"; que el artículo 170 de la Constitución
diga: "La seguridad pública y ciudadana es misión exclusiva de
la Policía Nacional para garantizar el orden interno y la
seguridad individual... para el cumplimiento de su misión
fundamental tendrá personería jurídica, autonomía
administrativa y financiera, dependiendo de su propio
ministerio".

Además señalaba el documento que desaprobaban la intención de
que las FF.AA.
administren y controlen a la Policía y que "las brigadas
barriales estarán vigilantes del trámite y aprobación de las
reformas propuestas por ser un justo pedido en beneficio de la
seguridad ciudadana".

No pidieron autorización

Cuando arribaron a la Academia de Guerra, los manifestantes se
mostraron enardecidos porque les comunicaron que no habían
solicitado autorización a la Secretaría de la Asamblea y por
eso les negaban el ingreso.

El jefe de la seguridad personal de Osvaldo Hurtado avisó a
Marcelo Santos, presidente encargado de la sesión matutina,
quien le ordenó que no dejara pasar a nadie.

Comunicados definitivamente de la negativa, varios policías
vestidos de civil motivaron a los manifestantes para romper el
cerco. En ese momento los militares forcejearon e
intercambiaron golpes sin poder detener a la turba.

Dispararon al aire y lanzaron bombas lacrimógenas pero no se
amedrentaron los policías ni los estudiantes del Colegio
Policía Nacional. La valla se vino al suelo y quedaron debajo
unos cuatro militares que soportaron el peso de los
protestantes que reclamaban, algunos con evidentes indicios de
haber bebido licor, a viva voz ser recibidos para presentar su
propuesta.
Mientras los militares intentaban detener a la gente, varios
policías de civil intercambiaron golpes y dos de ellos (el
cabo Rodrigo Rodríguez y el subteniente Freddy Avalos Tello)
fueron detenidos y agredidos brutalmente para después ser
conducidos a los dormitorios de la Academia de Guerra donde
permanecieron esposados en el suelo.

Los manifestantes gritaban "El pueblo es policía, la policía
es pueblo" y "milicos hijue...", en los jardines del recinto
militar. Encabezaba la protesta el dirigente Luis Sáenz,
presidente de la zona sur de las brigadas barriales.

Se llevaron a militar

En la confusión, los militares no atinaban a quien detener
porque entre las personas que se encontraban en los jardines
además estaban empleados de la Asamblea, periodistas y
fotógrafos de los medios de comunicación.

Algunos militares, entre tanto, trataban de calmar los ánimos
a los manifestantes que se encontraban en la calle. Fue
entonces cuando el coronel de aviación del Ejército, Jorge
Villegas, fue secuestrado por los brigadistas y policías
conjuntamente con otros dos miembros de la tropa que lo
acompañaban para exigir que se les devuelva los detenidos en
el interior de la Academia de Guerra.

Santos no pudo calmar

Mientras tanto, en el salón de sesiones Marcelo Santos salió
para tratar de calmar los ánimos sin saber que había una gran
gresca después de que los disparos al aire terminaron. Llamó a
los dirigentes barriales y se hizo presente Luis Sáenz con
quien intercambió palabras en alto tono porque Sáenz insistía
en el supuesto derecho de presentar su propuesta y de no
aceptar que la Policía pase a ser parte de las FF.AA.

Por su parte, Santos le dijo que solo el 30 de abril se
conocerá la nueva Constitución y que solo allí podrían
reclamar algo porque sus pedidos no se habían decidido pues el
informe no estaba analizado en segundo debate.

El director de la Academia de Guerra, coronel Marco Játiva, le
increpaba airadamente a Luis Sáenz

Marcelo Dotti tomó por el brazo a Sáenz y lo condujo hacia la
Presidencia de la Asamblea y en el camino le dijo: "Mientras
no devuelvan al militar secuestrado, tú, Lucho, no sales de
aquí. Es un acto irresponsable enfrentar a la Policía con las
Fuerzas Armadas. Por este acto tienes que responder tú,
mientras no aparezca el militar no podemos dialogar" y fue
conducido hacia un lugar desconocido y quedó detenido.

Entre tanto, los militares lograron desalojar a los
manifestantes de los jardines de la Academia de Guerra pero
éstos desde los exteriores lanzaban piedras que rompieron los
ventanales de las garitas. Otros intentaban subir por los
muros. Y en todo eso, la música bailable continuaba desde la
chiva.

Intervino el Ejército

En ese momento arribó un grupo de élite de fuerzas especiales
del Ejército, vestidos con uniformes negros y armados de
fusiles, metralletas y pistolas con el propósito de rescatar a
los militares secuestrados. Los manifestantes se amainaron.

Casi una hora y media después y calmados los ánimos,
ingresaron al recinto varios dirigentes barriales para pedir
que se liberara a sus compañeros. Jorge Terán, presidente de
la Zona Norte de Quito, ex candidato a asambleísta por el
Frente Radical Alfarista, dialogó con Marcelo Santos.
Reconoció que los desmanes eran injustificables pero también
exigió ser escuchado porque sus propuestas eran justas y
contaban con el respaldo de los barrios de Quito.

Todo concluyó y volvió la calma cuando desde los altavoces de
la chiva se pidió a los manifestantes desalojar el lugar:
"Retiremonos de aquí no dañemos lo que ya hemos logrado".

Presidente se reunió con los militares y Policías

QUITO.- El Presidente de la República, Fabián Alarcón, se
reunió ayer con el alto mando de las Fuerzas Armadas y de la
Policía Nacional para conocer detalles de los incidentes
sucedidos en la Asamblea Constituyente la mañana de ayer.

La cita se inició a las 17h30, una vez que el Comandante de la
Policía, Jorge Villarroel retornó de Guayaquil. Asistieron
también los ministros de Defensa, Ramiro Ricaurte; de
Gobierno, Edgar Rivadeneira; el jefe del Comando Conjunto de
las Fuerzas Armadas, César Durán; y los comandantes del
Ejército Ramiro Manosalvas, de la Marina Timoshenko Guerrero y
de la Fuerza Aérea Hernán Quiroz.

En la reunión se revisaron videos y fotografías de los
enfrentamientos que se dieron en la Asamblea, tanto de los
canales de televisión como de los militares que tienen su sede
en la Academia de Guerra. También se presentaron las pruebas
del enfrentamiento, entre los que se encontraban armas y
toletes.

Previamente, el Presidente Alarcón estuvo en el Ministerio de
Defensa solemnizando la condecoración al Ministro de Finanzas,
Marco Flores, por parte del Comando Conjunto de las FF.AA.
Luego de ese acto, el Presidente conversó con los militares y
les invitó al Palacio de Gobierno.

El Comandante de Policía, en cambio, llegó directamente desde
Guayaquil a Carondelet.
Se anunció un pronunciamiento oficial para las próximas horas,
a fin de determinar las acciones a seguir por parte de cada
institución.

Militares fueron apresados por las brigadas barriales

SANGOLQUI.- Tres militares que participaron en los incidentes
protagonizados ayer en la Asamblea Nacional fueron retenidos
por parte de los integrantes de las brigadas barriales y una
hora después, hacia las 12h30, lograron su liberación por la
gestión directa de uno de los dirigentes de los manifestantes.

Los uniformados que trataban de controlar la situación en la
Academia de Guerra fueron detenidos en calidad de rehenes e
incluso uno de ellos fue golpeado por algunas personas que se
escondían en la multitud y reclamaban por el trato que
recibieron por parte de los miembros de las Fuerzas Armadas.

Los militares, entre ellos un Coronel Villegas, fueron
conducidos por sus captores hasta un bus blanco, placas
AWP-068, en donde permanecían bajo la custodia de un grupo de
personas, entre esos unos supuestos policías que vestían de
civil y que en todo momento evitaban que los miembros de la
prensa realicen fotografías a los detenidos.

``Que nos devuelvan primero a la gente que golpearon y
arrestaron en la Academia de Guerra", decían mientras desde la
multitud gritaban consignas a favor de la Policía Nacional.

Sin embargo la aparición oportuna de Hernán de La Cadena,
presidente de la brigada barrial de San Bartolo, calmó los
ánimos de la multitud y convenció a los carceleros que
entreguen a los tres militares que en ese instante tenían los
rostros demacrados y mostraban una visible contrariedad.

Primero descendió del bus el soldado que cubría sus ojos con
unas gafas oscuras. Le siguió el coronel Villegas, quien
instaba a sus subalternos a que mantengan la calma ya que
mucha gente les insultaba y atrás, no menos tenso, les seguía
un miembro de la tropa que en su uniforme lucía el apellido
Grefa. (Texto tomado de El Universo)

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